LA MENTALIDAD DE LOS PRIMITIVOS CRISTIANOS ROMANOS EN TORNO A LA HOMOSEXUALIDAD EN EL PRIMER SIGLO DE LA ERA CRISTIANA

 

3. LA CUESTIÓN FILOSÓFICA EN TORNO A LA HOMOSEXUALIDAD

Antes de abordar la filosofía romana creemos necesario comentar unas breves notas referidas al pensamiento clásico griego, en la medida en que éste se constituirá en parte fundamental de la filosofía romana, cuando no la única con algunas variaciones.

 LOS PLANTEAMIENTOS GRIEGOS:[79]

Somos conscientes que reducir toda la filosofía griega a tres filósofos, por muy importantes que ellos sean, es casi como hacer una reducción al absurdo, no obstante y habida cuenta que “casi” o “nada” pueden añadir otros y a razones de espacio para este estudio nos centraremos en los siguientes:

*La filosofía de Sócrates

Un acercamiento al pensamiento de Sócrates en esta materia (casi como en cualquier otra) topa de entrada con las “malas” traducciones y comentarios que de su obra se han hecho, ya que era escandaloso para la posteridad reconocer la homosexualidad y la pederastía en quien se le consideraba uno de los padres de la filosofía cuando no una prefiguración de Cristo por parte de la Iglesia. 

Además el hecho de que su obra se conozca fundamentalmente a través de Platón quien por su parte trata de presentar un Sócrates casto e incorruptible, sublimando así la imagen del maestro tal y como pone de manifiesto E. Cantarella[80], no ayuda a la hora de acercarnos al pensamiento socrático. No obstante sí podemos acercarnos al menos de una manera significativa por medio de otros autores o analizando con mayor objetividad lo escrito por su discípulo Platón:

En primer lugar sabemos por medio de las fuentes coetáneas que la continencia sexual que pregonaba era sólo uno de tantos aspectos del rigor que Sócrates creía indispensable, en todos los sectores de la experiencia, para alcanzar la plenitud del ser, era un modelo de vida que se inscribía en la aspiración general del control de sí mismo. 

Así se entiende que Jenofonte en los Memoriabilia ponga en boca de Sócrates:  “...la bestia salvaje que se llama joven en flor (...)  más peligrosa que el escorpión, porque inyecta  un veneno que hace enloquecer a su víctima...”[81]

Esta resistencia a los amores físicos es hacia los hombres: de la resistencia a las mujeres no se dice nada ya que éste era un problema que no se le presentaba:  “oh, Critón, que alguien la saque de aquí y se la lleve a casa”[82], Ddirá al referirse a Jantipa que se echa a llorar al visitarlo en la cárcel poco antes de morir.

Como es de suponer, si hay resistencia es que hay tentación: Sócrates declara por medio de Jenofonte que  “...no recuerdo en la vida un momento en el que no haya  estado enamorado”[83];

En el Menón de Platón queda trastornado por las “bellezas ocultas” de Cármides que en un cierto momento cree entrever: “...Entonces ocurrió (...) tambaleándose mi antiguo aplomo (...) intuí lo que había dentro del manto y me sentí arder y estaba fuera de mí...”[84]

Por todo ello podemos decir que Sócrates tiene un objeto de tentación: los muchachos, a los que hay que resistirse desde un punto de vista físico (no intelectual ni espiritual): “El que amase el cuerpo de Alcíbiades, no querría verdaderamente a Alcíbiades, sino a algo que le pertenece”[85]; “Tener relaciones con una persona que ama tu cuerpo más que tu alma es algo infame”[86].

Está claro desde este momento que hay una atracción intelectual (entre otras que hay que dominar) por los muchachos, esta relación intelectual necesita un marco en el que desarrollarse y este marco viene dado por la pederastía [87] institucionalizada en la que y a través de ella se podía dar ese traspaso de sabiduría entre el maestro y su discípulo.

*La filosofía de Platón:

 Platón parte de una concepción mítica sobre el origen del hombre que conlleva unas implicaciones teológicas, cosmológicas y antropológicas sumamente complejas: el origen del ser humano está en un ser andrógino que tenía tres sexos (hombre+hombre, hombre+mujer, mujer+mujer), los dioses al dividirlos formaron hombre y mujeres que a lo largo de su vida tenderán a buscar su otra mitad; así explica el origen de la homosexualidad, relación superior frente a la de aquellos que buscan el sexo contrario (mujeriegos, adúlteras...) tal y como se describe en el Banquete[88].

Esta concepción puede parecer paradójica con otras reflexiones del filósofo sobre la homosexualidad en donde entre otras cosas la califica de “relaciones contra natura” (para fusin)[89], tal circunstancia es matizada por E. Cantarella[90] y P. Veyne[91] quienes consideran que el término está haciendo referencia a lo artificial, sin las connotaciones peyorativas que encierra el concepto en la actualidad. 

De la misma forma cuando Platón se refiere a esta cuestión en sus Leyes, critica un comportamiento no reproductivo que estaría en contra (por inútil) de lo que piensa para su ciudad ideal. Otro tanto podríamos decir de  la crítica a la violencia sexual (sin connotaciones morales y para todo tipo de relación[92]).

Esta ambigüedad aparente también se da en lo que respecta a la pederastía[93]: por un lado sus poesías de amor a muchachos y por otro el Fedro en donde se habla de resistencia al erasta [94], resistencia que más se debería a resaltar el espíritu frente al eros más que una condena al hecho en sí.

*La filosofía de Aristóteles:

Tradicionalmente se ha unido al filósofo al lado de una condena de la homosexualidad, condena que hay que situarla en su contexto: Para Aristóteles la única razón de la sexualidad es la procreación (no el eros), de ahí que todo lo que no se realizase en aras del Oikos (elemento central del proyecto político aristotélico) era inútil y por esta razón condenable. 

Es más, las críticas “morales” a tal placer se centran en los que se dedican a éstas prácticas por costumbre y no por naturaleza[95] de aquellos que ocupan un papel pasivo en la relación (de los activos no se dice nada). En cualquier caso tal y como se refleja en su Ética a Nicómaco [96], tal crítica moral es comparable a la que se hace de quienes se comen las uñas o se arrancan los cabellos.

Por lo que respecta a la pederastía podemos hablar de una crítica total dada su inutilidad para la sociedad ideal que pregona.

 *Conclusiones a los planteamientos griegos:

Como conclusión a todo este apartado de filosofía griega podemos concluir que en un primer momento la pederastía estaba bien vista, e incluso era superior a cualquier tipo de relación heterosexual, ideas que llegan a su auge social y filosófico en el siglo V a.c.; con el tiempo el concepto cambió, como es recogido en parte por Platón y fundamentalmente Aristóteles, las razones de este cambio se podrían resumir en las siguientes: En primer lugar como causa institucional la crisis de la institución pederástica que con los siglos se va convirtiendo más en prostitución que en docencia, en segundo lugar como causa social la crisis motivada por la guerra del Peloponeso que deja diezmada a la juventud (se necesita procrear) en tercer lugar, un hincapié filosófico más en cuestiones de amor metafísico que en el físico y finalmente el papel que tuvo Roma, al final del helenismo cambiando la mentalidad a este respecto al que se aludirá más adelante.

Finalmente subrayar que la crítica hacia la pederastía y la homosexualidad que se hace al final del clasicismo no conlleva la satanización que más tarde se hará de ellas utilizando, manipulando y sacando de contexto las argumentaciones tanto de Platón como de Aristóteles.[97]  

LOS PLANTEAMIENTOS ROMANOS

En la filosofía romana sí se da una diferenciación clara entre la pederastia y las relaciones entre hombres. Por lo que respecta a la primera, se ha argumentado siempre cómo los romanos asimilaron toda la cultura griega, en este caso, la cuestión pederástica, también trataron de imitarla pero con desigual fortuna; 

Y es que las circunstancias en Roma eran otras bien distintas: por un lado existía una legislación concreta con el derecho familiar que limitaba, sino impedía, la pederastía con los hijos de las familias nobles, por otro en Roma se dio una revalorización del matrimonio dentro de la sociedad; por otro la existencia de jóvenes esclavos a los que se les podía someter sexualmente a voluntad hacía que resultase más fácil recurrir a ellos que enzarzarse en un cortejo de resultado incierto. 

No queremos decir con esto que desapareciese la pederastía, ésta seguía ejercitándose bajo prostitución o esclavitud como pone de manifiesto M. Foucault[98], queremos decir que la pederastía como institución en la educación[99] desapareció[100] o quedó relegada a una reducidísima élite cultural. Eva Cantarella nos habla ampliamente del origen de este especial modo de entender la pederastía cargando el acento en la herencia etrusca más que en influencias griegas[101].

Mientras que la pederastía no significó para los griegos ninguna forma decadente ni corrupta; fue, por el contrario, una manifestación curiosa pero auténtica  del mismo espíritu que los llevó a sus más grandes e inmortales realizaciones; la admiración por la vida y la belleza. Tan auténtica y lógica para ellos como artificial y corrupta para otros pueblos que intentaron practicarla. 

En Roma, la marcada influencia griega provocó una imitación de las costumbres pederastas; pero no pasó de un vicio corrupto de las clases ilustradas, motivo de burlas y escarnio para la mentalidad del común de la población. 

Al realizar Julio César en el senado, la defensa del rey Nicomedes (con quien se murmuraba que había tenido una relación pederasta en su juventud) y al hacer referencia a los favores y dádivas que de este rey había recibido, se levantó Cicerón y le respondió: No menciones, por favor, estos temas, pues todos sabemos aquí lo que tú le diste a Nicomedes, y lo que él te ha dado a ti”. Esta cáustica respuesta no hubiera tenido sentido en Grecia.

Más tarde, (en teoría) con la llegada del cristianismo, la pederastía fue condenada y perseguida como práctica monstruosa. Pudiendo hablar de su total y completa desaparición según nos refiere la historiografía tradicional.[102] No obstante la aparición en los últimos años de las ya citadas obras de Boswell[103], han abierto una línea de investigación tan sugerente como apasionante: Su tesis en líneas muy generales vendría a argumentar por lo que a la pederastía se refiere, que en los primeros años del cristianismo existía una tolerancia hacia el hecho (según casos también). 

Esta situación sólo iría desapareciendo con los siglos, siendo las visiones historiográficas de los últimos siglos las que no han creado una falsa imagen de condenas y prohibiciones hacia un hecho en principio aceptado. Tesis ya comentada, pero que se puede aplicar con igual fortuna a la cuestión de la pederastía.

Centrándonos ya en las relaciones entre hombres, éstas no son objeto de ninguna filosofía en particular[104], limitándose en la mayoría de las veces en referir textos griegos al respecto. Tan sólo a nivel de obras literarias podemos rastrear ciertos planteamientos que analizaremos más adelante. 

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ISLA  TERNURA PLAYA BUCEANDO EN OTRAS ÉPOCAS