|
George Quaintance nació en 1915 en las Montañas Blue Ridge (USA),
siendo hijo único de una familia de granjeros.
Desde muy niño,
George mostró un gran talento para el dibujo, por lo que siempre su padre se
dio cuenta de que George nunca sería un granjero, no tratando de forzarlo a ello.
Antes al contrario, favoreció las dotes del adolescente comprándole
materiales para que desarrollase su capacidades: pinceles,
pinturas, lápices de colores, etc. Téngase en mente lo que esto
significaba en cuanto al entorno y en cuanto a la época.
Más tarde su
padre le estimuló a que se matriculase en una escuela de Bellas Artes.
Cuando tenía 20 años, Quaintance se fue a vivir a Nueva
York, trabajando, inicialmente, para agencias de publicidad, es decir
que realizaba trabajos sin centrarse en sus inquietudes artísticas
mas creativas e internas.
En los años 40
se muda a Los Ángeles y empieza a dedicar su vida a pintar aquello que más le atraía: el cuerpo masculino.
En los años 50 cambia por última vez de residencia y se traslada
a Phoenix, donde queda rendido ante los paisajes del Oeste americano que rápidamente desea pintar.
Pasó el resto de su vida pintando por encargo, dirigiendo un negocio de venta por correo de reproducciones de pintura y escultura y manteniendo un rancho con una gran plantilla de
cowboys, amantes latinos (por los que siempre sintió predilección), ayudantes y amigos.
Quaintance murió en el Hospital de Los Angeles de un ataque cardiaco en 1957, a la
edad de 42 años.
LA OBRA
Actualmente el trabajo de Quaintance es difícil de encontrar. Las pinturas originales son raras.
Según Richard
Hawkins, una serie de postales en color se publicó a principios de los 90, pero actualmente no se pueden encontrar.
La única monografía de su obra fue publicada en USA por Janssen Verlag en los años 80, pero
actualmente está agotada y descatalogada.
Algunas litografías de sus obras, como Siesta y Preludio impresas por el propio Quaintance a finales de los 50 es lo más parecido a originales que pueden encontrarse hoy en día.
El libro de F. Valentine
Hooven, Beefcake publicado por Benedikt Taschen Verlag presenta una obra de Quaintance en la tapa y también una pequeña sipnosis de su vida y unas cuantas reproducciones de sus obras.
La etapa más creativa de Quaintance se desarrolla a lo largo de los años 50 (muchas de sus pinturas fueron editadas por la revista
"Physical Pictorial", pretendidamente culturista, pero en el fondo
gay , de la cual la editorial Taschen ha editado una reproducción completa de toda la colección.
El cuerpo masculino es el objeto fundamental de esa
obra, aunque atendiendo a la época, es fácil suponer que Quaintance debía tener mucho cuidado con lo que pintaba: siempre hombres, de cuerpos esplendorosos, pero siempre cubriendo, púdicamente, el sexo y, nunca, escenas abiertamente eróticas o de actividad sexual aparente, aunque todas ellas sugieren una atmósfera de fuerte
homoerotismo.
No sabemos, no obstante, si nuestro pintor llegó a plasmar en sus cuadros escenas más atrevidas que las que nos han llegado. Es
fácil imaginar que sí, aunque su visión quedaría circunscrita a los más íntimos o a coleccionistas gays que nunca se atreverían a mostrarlos en público.
Casi toda la pintura conocida de Quaintance se inspira,
fundamentalmente en dos temas: el lejano Oeste, con sus cowboys sudorosos de cuerpos pletóricos y las escenas basadas en la mitología y en las antiguas civilizaciones de Grecia y Roma
* *
* *
|