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Caravaggio (Michelangelo Merisi, Caravaggio 1573-
Porto Ercole 1610) lo situamos en una época de
cambio entre los siglos XVI-XVII, en lo que
significó el final del Manierismo y el principio
del Barroco. Nació en una pequeña ciudad de
Bergamo, en la región de la Lombardía, bajo el
seno de una familia bien. Su padre era algo así
como un maestro de obras de la corte en Caravaggio y hombre de confianza de
Francesco I Sforza. Su vida estuvo fuertemente
marcada por un carácter indómito que le
proporcionó continuos enfrentamientos con la
justicia debido a sus numerosas riñas.
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Cesto de frutas (1597-98).
Pinacoteca Ambrosiana, Milán. Óleo/lienzo. 46 x
64,5 cm. |
Es ciertamente difícil calificar
la importancia que Caravaggio ha
tenido para la Historia del Arte ya que ha sido
uno de los más geniales pintores de la historia. Caravaggio viene a ser el punto de
referencia de la mayoría de los artistas
posteriores, sobre todo su influencia será
decisiva para toda la pintura barroca.
Durante su tiempo, en Roma se
estaban dando las últimas manifestaciones del
Manierismo. Pero en la Italia septentrional
comienza a surgir una nueva corriente que se opone
por completo a la anterior y que será la base del
Barroco y que estará representada por dos polos
totalmente opuestos como son: Anibale
Carraci, en representación de lo ideal, frente
al Caravaggio, quien por el contrario,
representaba lo real
Caravaggio fue, si
cabe, el primer artista en elevar la naturaleza
muerta a categoría de género. Estuvo en sus
primeros años muy interesado por este tipo de
pintura. Para él un cesto de frutas y flores tenía
la misma altura que un pasaje de la Biblia. Los
ejemplos los tenemos en "Muchacho con canasto de
frutas" los distintos "Bacos" o en la "Cesta de
fruta" de la Pinacoteca Ambrosiana.
Siendo muy joven, y habiendo
perdido a su padre, marcha a Milán para ingresar
en el taller de Simone Peterzano, un
artista tardo-manierista que se consideraba
discípulo de la pintura de Tiziano. De él
aprendió los postulados del manierismo adquiriendo
una mezcla entre el color y la sensualidad
venecianos frente al iluminismo realista dominante
en la Lombardía. En el taller de Peterzano
permanecerá durante cuatro años revelándose ya
como un auténtico virtuoso de la técnica con gran
dominio del color, el dibujo y la pintura.
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Baco. (1597). Galería de los
Uffizi. Florencia. Óleo/lienzo.98 x 85 cm. |
Sabemos que Caravaggio
conoció muy bien un famoso tratado manierista
sobre la pintura escrito por Lomazzo,
publicado en 1584 y que defendía lo clásico como
fuente de inspiración. Del Lomazzo capta
bastantes cosas como son la idea de reflejar la
psicología del pintor en la pintura y la captación
del "moto" (movimiento interno de las figuras que
traducen las pasiones y su psicología). Pero él,
sin embargo, se referirá a la Naturaleza como
fuente de inspiración a la vez que hace caso omiso
a la idea del decoro defendida en todos los
tratados de la época. Contra el decoro atentaba
Caravaggio con su galería de personajes ya
que perfectamente se podía identificar a los
apóstoles con mendigos, a los ángeles con
pordioseros y vírgenes con prostitutas, en
definitiva, gentes de la calle que él mismo
frecuentaba. Y no solo eso sino que como
pordioseros tenían la piel sucia y los pintaba
demacrados por su azarosa vida
Antes de su decisiva llegada a
Roma, de 1584 a 1589 época aun de formación, pudo
ver y empaparse de lo que se estaba haciendo en
Brescia, Cremona, Lodi, o Bergamo. Ciudades todas
ellas pertenecientes a la Lombardía.
Y por fin, Roma. Su madre había
muerto cuando él tenía unos diecisiete años, en
1589 ó 1590 así que decidió vender todo y marchar
a la capital artística europea para realizarse
como pintor. Camino de Roma hizo dos paradas que
asentaron un precedente dentro de toda su obra:
una fue en Parma donde vió una "Deposición" de
Anibale Carraci en Los Capuchinos cuya
virgen desmayada tendrá mucho que ver con aquella
que pintará 15 años después. El otro punto fue
Florencia. Allí quedó maravillado por los frescos
de la capilla Brancacci en la iglesia de Santa
María del Carmine pintados por Masaccio,
primer artista del renacimiento que supo
interpretar la realidad.
Sus primeros años en Roma son de
miseria, siempre protegido por una serie de
gentes, en lo que será una constante en su vida,
pertenecientes a las mejores familias de la época
(los Sforza, los Colonia, los marqueses de
Caravaggio, los Borromeo y los Doria) y
personas de la iglesia. Ellos serán quienes le
proporcionarán la clientela haciéndole ellos
mismos múltiples encargos de frescos y cuadros
para decorar sus palacios e iglesias a la vez que
le sacarán continuamente de los distintos apuros
en los que se verá envuelto.
Las primeras obras que realizara
Caravaggio fueron cabezas o copias que
superó como un genio que era. Pero aún así seguía
en la miseria, incluso ingresó en un hospital de
los pobres en donde pintó algunos cuadros para el
prior del hospital, un hombre de Sevilla que
introdujo dichas obras en España. Obras que
influirán mucho, veinte años después, en los
maestros del Barroco Español Velázquez y
Zurbarán entre otros.
Nada más llegar a Roma comienzan
ya sus escarceos con la justicia y la policía. Fue
entonces cuando decidió no pintar otra cosa que no
fuese la realidad.
Entra a trabajar en el taller de
Giuseppe Cesari, un manierista conocido como el
Caballero de Arpino quien le muestra el
camino del éxito, ya que su taller era el más
frecuentado en la época. Allí conocerá a
Monseñor Maffeo Barberini (quién será papa
Urbano II) y a los hermanos Giustiniani quienes
marcarán un momento decisivo en su carrera
consiguiéndole muchos encargos por su estrecha
amistad. Para el Caballero de Arpino pinta, por
ejemplo, "Baco enfermo" y "Muchacho con canasto de
frutas".
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