En búsqueda de un verdadero amor

Desde el corazón de Ronaldo (PERÚ)

 

 

 

Hola mi nombre es Ronaldo, soy  el segundo de 6 hermanos ( un varón mayor, 4 mujeres y yo), nací  en una ciudad muy hermosa de Perú que se encuentra a cinco horas de Lima.

 

Mi historia empieza desde que tengo uso de razón.

 

Yo me caracterizaba por ser un niño demasiado tranquilo, desde muy pequeño estaba al cuidado de mis abuelo por el hecho de que mis padres trabajaban lejos. 

 

Lo increíble de mi historia es que yo empiezo a tener  sentimientos de amor a muy temprana edad, pero no con niños sino con niñas,  recuerdo que cuando tenia 4 años había una niña de cabellos dorados en mi salón de clase que me gustaba mucho, nos hicimos amigos, adoraba estar con ella, me sentía muy bien. Luego en vacaciones de verano, a mis 7 años, fui a Lima a visitar a una tía que tenia una casa cerca al mar, en esa casa vivía una niña muy hermosa, para variar  también de cabellos de oro, realmente era preciosa, parecía un ángel cuando se exponía al sol. 

 

En esa época lo increíble para  mi familia es que yo era un niño muy tranquilo y antisocial para con las personas que me rodeaban, incluso para con mis familiares, pero cuando me gustaba una niña mi actitud cambiaba completamente, me volvía un pequeño don Juan, mi padre estaba orgulloso de lo galante que yo era con las niñas y decía, como todo macho latino,- mi hijo de grande será todo un don Juan -, pues que equivocado estuvo.  Celia  era el nombre de esta última niña, con la cual pase 5 veranos seguidos en las playas de Lima, me enamore perdidamente de ella, fue la niña con quien tuve mi primer beso, fue la niña que paso muchas noches en mi cama, fue la niña a la cual nunca olvidare.

 

La primaria ( de 6 a 10 años) la pase en un colegio religioso y privado, era uno de los más caros de mi país, muchos de los profesores eran sacerdotes entre españoles y peruano, hasta ahora me resulta repugnante pensar  en el hecho de porque los colegios religiosos son los mas caros y solo admiten a personas adineradas, cuando tiene que ser todo lo contrario, tienen que servir a los pobres que son los que realmente necesitan; bueno aunque esto ya forma parte  de otra historia siempre es bueno resaltarlo. 

 

En el colegio yo me caracterizaba por ser un niño muy ermitaño, siempre paraba solo y observaba los juegos de los otros niños, un “buen día”  mi madre se enteró de que  no tenia ningún amigo y de que paraba solo en los recreos, me hizo muchas preguntas las cuales no conteste. Al principio ella lloraba por esta actitud mía para con el resto de personas, pero luego tuvo que entender que así era  mi carácter, total no tenia problemas con mis notas, llegue a ser el primer alumno de mi clase. 

 

Ya a mis 11 años, la crisis en mi país se agravó demasiado, mis padres tuvieron que cambiarme a un colegio del estado, todos éramos varones, el trato en este colegio era muy diferente, en este colegio estaban permitidas las peleas a “puño limpio”, era el colegio más grande (en tamaño y alumnos), al principio llegue con temor pero poco a poco pude dominar la situación. 

Es extraño lo que les voy a contar, la primera vez que descubrí que un hombre me gustaba de verdad fue en mis sueños,  a mis 11 años empecé a tener sueños con un actor de novelas de la TV,  me gustaba pensar en el, me gustaba escribir su nombre, me gustaba todo de el, me sentía raro al principio pero luego pensé que era normal. 

 

Otra de las cosas “raras” que sentí era que me gustaba ver desnudos a los chicos en las duchas, no al observar sus partes intimas, sino verlos jugar, empujarse, cargarse, todo eso me parecía muy lindo. 

 

Me sentí muy confundido, del porque me pasaba todo eso; en ese entonces yo mismo me propuse cambiar y sacar esos pensamientos de mi mente, estaba en un colegio de machos y tenia que comportarme de acuerdo a las circunstancias; al principio me fastidiaban por lo callado que era, pero luego poco a poco me fueron respetando cuando recibía felicitaciones y premios por mis altas notas; durante cuatro años hasta cumplir los 15, pude sacar todos esos pensamientos homosexuales de mi mente, me di cuenta de que solo me dedicaba a estudia y a ser el primero de los 5 mil  alumnos de mi promoción de colegio, llegue a tener amigos pero muy pocos. 

 

La mayoría de chicos me  temían y me  decían el intocable, pero no porque era el que mejor en las peleas, sino era el hecho de que mis notas eran inalcanzables para la mayoría,  era muy respetado porque incluso llegue a corregir a muchos profesores en sus clases; los chicos del colegio me cuidaban  y  además sabían que si me incomodaban de una u otra forma serían expulsados; el director de aquel entonces pensaba que yo era un “genio”, porque podía desarrollar todo tipo de ciencias y además me gustaban las artes, llegue a dibujar en murales del colegio, hacia caricaturas, dibujaba rostros, cantaba en los festivales del colegio y además pertenecía al teatro. 

 

Llegue a recibir propuestas para estudiar en otros colegios, las cuales rechace, incluso  me  pagarían por estudiar;   pero rechace todo eso. 

 

Todo ese tiempo hice de mi vida un gran aburrimiento; hay puntos trascendentales en mi vida que me marcaron para siempre, hasta mis 15 años no sabia que por medio del arte se podía leer el alma y la mente de las personas, participe con uno de mis cuadros en una exposición, la pintura que hice era un retrato de San Francisco de Asís, el cual llevaba diferentes tonos de pintura; antes de la elección de la mejor pintura uno de los miembros del jurado que era un pintor muy conocido de aquel entonces, se acerco a mi y  me dijo que a través del cuadro que había creado podía describir como era y que escondía y me  pregunto tocándome al hombro del porque  me escondía dentro de mi mismo, me dijo luego - solo los idiotas piensan que ser homosexual es un pecado – ahora ya vas a saber quienes son idiotas realmente;  mi cuadro llego a ganar y lo done a la Casa de la Cultura de esa ciudad. 

 

Todo esto marcó mi vida para siempre. Luego pase por una etapa muy depresiva,  deje el colegio por muchos meses, me atribuí una enfermedad para no tener problemas con mis notas, todos esos meses medite y reflexione que ese supuesto “genio” que vivía en mi   tan solo era una mascara que cubría mi verdadero rostro, el rostro de un chico homosexual. 

 

Regresé al colegio completamente cambiado, me hice amigo de todos, me evadía del colegio, copiaba en los exámenes,  empecé a decepcionar en los concursos nacionales  de conocimientos, todos los profesores se extrañaron con mi actitud  pero lo que me extraño a mi era que ellos todavía seguía pensando que era un “genio” y nadie se atrevía a  ponerme una baja calificación; a pesar de todo lo que había cambiado; al terminar el colegio me llegaron a considerar el primer alumno de la promoción.

 

Llegué a pensar de que mi vocación era el de servir al prójimo y pensé seriamente en ser sacerdote misionero, mi padre me lo prohibió y fue tajante con su decisión, para el todos los sacerdotes  son malos, pedófilos  y homosexuales. Luego no podía decidir que estudiar, al final ingrese a la facultad de Administración de Empresa de una prestigiosa universidad de la ciudad en donde vivo ahora, ahí pude descubrí muchas cosas, no podía creer que por cada salón de clase por lo menos un chico era homosexual. 

 

Me reencontré con un chico del colegio, con el cual tuve una pequeña relación; por Internet logre conocer a un chico increíble del cual me enamore perdidamente, al cual lleve a mi casa y se lo presente a mi madre, llore cuando se fue por motivos de estudio a la capital, luego me entere que estaba con otro chico y llore aún más, nunca pensé llorar por un hombre, llegue a enfermarme a tal grado que baje 5 kilos de peso, pude comprender que nosotros los homosexuales amamos tanto o más que una pareja heterosexual. 

 

Tuve luego amores pasajeros con chicos muy lindos, tuve encuentros muy ardientes pero ninguno acabo en penetración. 

 

Luego por intermedio de un amigo conocí a un chico que me gustaba y parecía muy tranquilo y con el cual pensé pasar muchos años,  al cual pensé entregar mi virginidad, pero luego termine decepcionándome de el.

 

Actualmente tengo 21 años  y ya terminé la universidad, todavía no admito abiertamente mi homosexualidad, pues como dicen aquí, para admitir ser gay en Latinoamérica hay que ser bien machos. Ahora me encuentro solo, espero encontrar en el mundo a alguien a quien amar y entregar todo mi amor con alma corazón y vida, y espero también recibir lo mismo. Estoy dispuesto a amar y a ser amado.

 

Cuídense mucho y amen la vida. Bye. 

 

 

 

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ISLA  TERNURA CARTAS  DE  NAVEGANTES DESDE EL CORAZÓN