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Un
amor temprano |
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Desde el corazón de Cleo Manago |
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¿Enamorado demasiado temprano, enamorado demasiado tarde?Hace tiempo nació un niño: un niño negro llamado Paul que supo, tal vez muy temprano, que podía amar a otros niños. Como Paul era de sentimientos limpios durante su infancia, con sentimientos de amor, amando a otros niños, pensaba que todos los niños tenían sentimientos similares. Por otra parte, nadie le dijo lo contrario. Y su mirada contemplaba el entorno pensando que su pensamiento era verdad. Niñas y niños usaban servicios separados, el y sus hermanas tenían dormitorios separados. Los niños eran castigados y reprendidos si eran descubiertos besando a las niñas. Paul sabia que esto nunca le sucedería, pues a quien deseaba besar era a los niños. Aunque Paul fantaseó frecuentemente sobre el amor y el romanticismo, no fue hasta la edad que los nueve o diez años que se dio cuenta de que sus sentimientos hacia los niños incluían ensoñación de acariciar, besar a sus iguales desnudos a su lado. Paul estaba repleto de ilusiones de tal cariz cuando pensaba en Lawrence Breen. Lawrence, también de nueve años, tenia la piel color bronce, hermosos ojos marrones, pelo rojizo y la única sonrisa en el universo; al menos esto era lo que Paul veía en su amigo. En el colegio, Paul miraba a Lawrence todo el día. En el recreo, pensaba subirse al gran árbol que adornaba el centro del campo para observar como su compañero jugaba al béisbol en la cancha de la escuela. En ocasiones Paul abandonaba su observatorio, tomaba una rama y escribía sobre el suelo de tierra, en letras enormes L A W R E N C E; luego volvía a subir y admiraba el resultado de sus esfuerzos. Paul miraba hacia arriba e imaginaba que Dios, los aviones, los helicópteros y los pájaros que volaban en lo alto también estaban admirando el nombre de Lawrence. En clase, Paul solía acariciar la nuca de Lawrence, en el recreo admiraba el cuerpo de Lawrence, en el comedor, sentado frente a él, se complacía con el hermoso rostro del amigo. Lawrence encontraba el comportamiento de Paul peculiar, pero asumía las desconocidas razones que tenia Paul para sus payasadas de un trasfondo extrañamente tibio y agradable. Por la noche, Paul soñó con Lawrence y despertó alegre pensando que tal vez Lawrence había solado recíprocamente con él. En otra ocasión Paul se despertó con angustia y ansiedad. Tenia la impresión de que había llegado el momento para que ambos hablasen y pusiesen en claro los sentimientos mutuos. Paul no podía prolongar esas silenciosas conversaciones de amor que imaginaba. Estaba convencido que Lawrence sentía amor y que los sentimientos eran buenos. Un día, en el recreo, como muchas veces antes, Paul miraba con devoción como Lawrence jugaba al béisbol. La cancha era un clamor cuando el jugador envió hacia el cielo en un golpe de impacto la pelota y comenzó a correr hacia la base sacando chispas con su torso bajo el sol, le parecía a Paul que gritaba entusiasmado "Vamos Lawrence, vamos" por encima de los gritos de los espectadores. Quizás alguno de ellos pudo intuir que Paul estaba enamorado. Después del partido, Paul preguntó a Lawrence si quería cenar con el esa noche, a lo que Lawrence respondió que debía consultarlo con su madre. Después de la escuela, Paul esperaba nervioso la respuesta y se sintió rebosante de alegría cuando Lawrence regresó con el consentimiento de su madre. Como había visto en las películas, Paul se ofreció a llevarle algunos de los libros y Lawrence dijo que si. Paul parecía estar escuchando campanas de boda. Cuando estaban llegando a su casa, en el jardín encontraron a Lisa, de ocho años, la hermana pequeña de Paul, estaba sentada sobre una rama balanceando las piernas y mascando un enorme chicle de fresa. ¿Que hay de nuevo? preguntó con voz marcada por la curiosidad. Con orgullo, Paul respondió: "Este es Lawrence, mi novio". Sorprendido Lawrence giró la cabeza y la mirada hacia Paul y comentó en voz baja "No sabía que los niños podía ser novios entre ellos". Rápidamente, antes de que Paul hiciese el menor comentario, Lisa espetó: "Vaya.. Mañana también traeré a mi novio a casa, como tu". Y continuó centrada en sus cantos, su chicle y el balanceo de las piernas. Un perplejo Lawrence y un Paul exultante entraron en la casa. Paul guiñó un ojo a su hermana, agradecido por haberle dado una pista indirecta para poder expresar el lugar que Lawrence ocupaba en su corazón. Cuando estuvieron solos, Lawrence repitió quedamente "No sabía que los niños pueden ser novios". Paul respondió "Claro que pueden ¿No sabias eso?". Lawrence miró fijamente a Paul en silencio. Jugaron con los juguetes de Paul hasta la cena. Durante la comida Lawrence, sentado al lado de Paul, permaneció silencioso. Lisa se reía con disimulo, haciendo carantoñas, burlándose ligeramente de su hermanito por haber traído a su "novio" a casa. Paul estaba excitado por la visita de Lawrence, pero también intuía que otra cosa diferente estaba ocupando el interior de Lawrence. Finalmente la madre de Paul comento que se estaba haciendo tarde y que Lawrence debía regresar a su casa. Los dos niños se sentaron en el asiento trasero del coche cuando la padre de Paul condujo a la casa del amigo. CUando llegaron, Lawrence agradeció a la madre de Paul el viaje y le dijo a Paul que ya se verían mañana. Llegado el día siguiente, con gran ansiedad y anticipación, Paul partió como un rayo al colegio. Cuando llego a la escuela, miró a Lawrence y sonrió. Lawrence miró hacia abajo y apartándose, no dijo nada. Paul supo que algo estaba mal, que algo estaba equivocado. En el recreo, Paul se subió a su árbol preferido para atender el juego de Lawrence, y como otras veces. escribió en la tierra el nombre del amado con un palo y luego retrepó para contemplar su obra. A la hora del almuerzo, puesto que Lawrence no se había sentado frente a él como en anteriores ocasiones, se levantó de la mesa y lo buscó. Lawrence estaba fuera, sentado solitario en un banco, comiendo un sándwich de mantequilla de cacahuete. Nervioso, Paul dijo "Hola Lawrence. ¿Donde estabas en el almuerzo? Apartando la mirada, el cabizbajo niño comentó: "Mi madre me ha dicho que no juegue mas contigo. también el profesor me dijo que no podemos jugar juntos. Y no puedo comer tampoco contigo nunca". Con una voz quebrada y los ojos llorosos, Paul obligó a sus labios a preguntar: "¿Porque? Yo quiero jugar contigo" y se alejó. Abruptamente, Paul sintió quebrarse su corazón. Se sintió pesado, como si cada fibra de su cuerpo fuese de mármol. Como si hubiese recibido un mazazo gigantesco se desplomó sobre el suelo. Su mundo parecía tan roto como su corazón. Pensaba que estaba agonizando. Cuando la campana sonó marcando el fin del almuerzo Paul permaneció en el suelo. Atormentado, Lawrence miraba desde detrás de las ventanas teñidas del aula. Cinco minutos después, un profesor llegó junto a Paul acompañado por otro estudiante que había dado el aviso: "Aquí está. Pienso que Paul esta muy enfermo" Paul comenzó a gemir, borracho de lagrimas y confusión. El profesor dijo: "¿Estas bien?" pero el muchacho no respondió. Apareció el director y tomó a Paul en brazos llevándolo a la enfermería. Allí, ya colocado en una camilla, el niño se quedó dormido entre sollozos. Luego se despertó cuando su madre le llevaba en sus brazos hasta el coche, dirigiéndose a su hogar. Después del incidente, Lawrence jamás volvió a hablar con Paul. A Paul le costaba soportar tal silencio. En el siguiente curso le pidió a su madre que le cambiase de escuela. Y así pasó. Paul se enamoró de otros niños, a lo largo del tiempo, después de su primera desazón. Ocasionalmente conoció a otros niños que querían jugar al escondite en secreto, que deseaban jugar a los matrimonios y tener sexo con él. No era lo que hacia relumbrar su corazón. Ya en el instituto, cuando se corrió el rumor entre los adolescentes de que a Paul le gustaban los chicos, algunos muchachos ofrecieron relaciones sexuales a Paul. Nadie parecía estar interesado en lo que Paul deseaba, que no era otra cosa que una relación profunda, una relación desde el amor, un novio para poder ir con el a la fiesta de promoción, por ejemplo. Pero siempre que Paul mencionaba la palabra amor era rechazado. Irónicamente, el asumirse y el encontrarse consigo mismo de Paul le llevó a la soledad durante muchos años. El buscar al amor como su sentimiento básico hizo de Paul un joven incomprendido. Esto era el resultado de que el amor entre personas de idéntico género es todavía raro, extraño, mal visto. Oh, si, es cierto que Lawrence tuvo relaciones con otros jóvenes con el tiempo - comentaba Paul, quince años después, en un bar. también admitió Lawrence que el sentimiento infantil había sido mutuo, pero no pudo enfrentarse a ello. Desgraciadamente Lawrence falleció de SIDA cuando tenia 27 años. Paul trabajo todavía en colectivos y comunidades para que se descubra que el amor, el respeto y el amarse unos a otros es lo correcto. El tiempo es quien lo dirá. El narrador. P.D. El nombre real de Paul es Cleo.
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