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YO SOY GAY! YO ME AMO! Desde el corazón de MATEUS Hoy soy un joven adulto, con sueños y determinaciones. Me acepto completamente de la forma en que soy, y lo mas importante: me amo. Pero para alcanzar esas conclusiones tuve que pasar por muchas experiencias, que algunas veces fueron buenas, y otras no tanto. Fue gracias a las decepciones que sufrí y a los errores que cometí que conseguí aprender a valorar y a encarar mi vida y la de los otros de una manera diferente. Mi nombre es Mateus, tengo 20 años y nací en una pequeña ciudad del interior de Sao Paulo, cercana a Ribeirao Preto. Tuve una infancia normal, con muchas diversiones y alegrías. En mi infancia siempre tuve mucho contacto con mis primas, y pase gran parte de ese periodo con ellas. Fui
creciendo, y alrededor de los 10 a los 12 años me alejé de ellas, distanciándome
poco a poco... En fin, yo me esta volviendo un chico En la calle donde habitaba había una pandilla de chavales, a la cual yo me había juntado. Éramos todos de la misma edad mas o menos, y también había un muchacho vecino mío, que tenia unos 3 o 4 años mas que yo y era una especie de líder de la panda. Se llamaba Anderson, y sin el no había juegos, partidos de fútbol y etc. Nosotros éramos muy amigos, y yo lo adoraba, encontrándolo el mejor, soñaba ser algún día igual a él. Como Anderson era mayor que yo, entró primero en la pubertad. La pubertad para la mayoría de los hombres es una fase bastante interesante, pues empezamos a tomar conciencia de que nos estamos transformando en hombres. Yo tenía 13 para 14 años y aun no me habían sucedido muchas transformaciones en mi cuerpo. En cuanto a Anderson, que tenia unos 15 para 16, ya era casi un hombre formado. Como éramos muy amigos, el me enseñaba los cambios que iba teniendo: los pelos que le iban creciendo, las dimensiones del cuerpo que iban aumentándole, la barba que le comenzaba a salir. Yo veía aquello y me encantaba, pues sabia que aquello iba a ocurrirme pronto. La excitación era tanta que yo siempre lo inducía a hablar sobre ese asunto y a mostrarme su cuerpo. Día tras día nos hacíamos mas íntimos. Hasta que un día sucedió lo previsible e inevitable: comenzamos a tocarnos y a intercambiar caricias. Recuerdo con mucho cariño aquella época. Cuando esto sucedía, yo y él hacíamos todo sin sentimiento de culpa. Esto era muy agradable. Pero cuando pasaba un tiempo, yo me sentía diferente, culpable, y pensaba que había alguna cosa errónea en aquello. Fue a partir de esa época que empezó a rondarme la idea de que yo podía ser gay. Eso me aterrorizaba, pues los gays que yo conocía eran todos discriminados, mal visto y hasta medio marginalizados. Yo pensaba que me volvería uno de ellos y que nadie iba a gustar mas de mi y todas las personas que yo conocía me iban a despreciar. Imaginen solamente como es de difícil luchar solo con ese tipo de pensamientos y de sentimientos cuando se tienen 14 o 15 años y se esta en medio de la pubertad: en la época que las hormonas borbotean dentro de uno, o sea, en la fase en que se comienzan a tener las primeras señales de deseos sexuales. En medio de todo, los días iban pasando y yo y Anderson nos tocábamos cada vez mas. Recuerdo nítidamente el día que pase una noche en su casa. Estábamos acariciándonos cuando el me pregunto si me apetecía besarlo. En ese momento quede petrificado, era una mezcla de miedo y de voluntad de placer. No sabía que responder. El se sentó a mi lado, puso su mano sobre mis hombros y me día un beso en la boca. En el momento en que esto sucedió me dio un poco de apuro, de molestia, pero después pase a sentir uno de los mayores placeres de mi vida, un deseo que solamente iría creciendo cada día mas en mi vida. Aquella noche parecía loco, pasando a responder a sus besos. El se percato de eso y se dispuso a tenderse sobre mi. Yo adore sentir su cuerpo sobre el mío, y comencé a abrazarle con fuerza y a besar todo su cuerpo. Nos masturbamos sobre la cama y tuvimos el mejor orgasmo de nuestras vidas. Al día siguiente yo estaba eufórico. No conseguía pensar en otra cosa. Pensaba en que punto había llegado a besar a un hombre y permitir cosas que eran super prohibidas. Me sentía en aquella ocasión extremadamente culpable. Como contrapartida, los encuentros con Anderson se hacían mas frecuentes. Los besos y caricias se hacían cada vez mas agradables y placenteros. Cuando estábamos juntos yo olvidaba todo. Esto fue sucediendo hasta que llego el día en que resolvimos llegar a mas. Así lo hicimos y fue demasiado, yo caso explotaba de tanto deseo. Los días fueron pasando, y Anderson empezaba a comportarse extrañamente conmigo. Nuestros encuentros fueron haciéndose cada vez mas raros. Nos alejamos, yo comencé a trabajar y el se cambio a otra calle. Por
mucho tiempo me encontré con un gran vacío, a veces lo veía por la calle y el
no siquiera miraba hacia mi. Esto me lastimaba muchísimo. Pero pasó. Esta sería solamente la primera de varias decepciones que iría a sufrir en la vida. Pasado un tiempo yo comencé a salir con una persona que era mayor. Hablábamos mucho, era muy legal.. era una especie de padre, con quien yo podría abrirme sin miedos. Un día llegué a casa por la noche y encontré a mi madre sentada en el sofá con una cara de preocupación alarmante. Le pregunté de que se trataba, y me dijo que quería hablar conmigo seriamente. Me llevó a mi habitación, cerró la puerta y se sentó conmigo en mi cama. En ese momento pensé: "han descubierto todo". Ella comenzó a ponerse nerviosa y me pregunto porque estaba andando en el coche con tal persona. Le dije que era un amigo. Ella obviamente no lo creyó. Y fue mas directa. "¿Has hecho alguna cosa con esa persona?". Hablo de esa manera, porque ese señor era sospechoso de ser gay. Le contesté que estaba loca, y que no había fundamentos para hacerme aquel tipo de preguntas. Ella insistió y yo comencé a llorar. Por fin acabe cediendo a la presión y le conté toda la verdad. En eso ella comenzó a decir cosas horribles. Decía que yo estaba enfermo, y que ese señor estaba abusando de mi, y como yo tenia coraje de besar a un hombre en la boca, que tenia casi edad para ser mi padre. Ella salió de la habitación y me llevo al salón. Mi padre estaba allí, sollozando (yo nunca había visto a mi padre llorar). Mi padre me sentó en sus rodillas y dijo que estaba triste, y que yo no tenia culpa, porque estaban abusando de mi, que la culpa era toda suya porque el no había estado cercano a mi en mi infancia. Y dijo que íbamos a buscar algún tratamiento medico o psicológico para mi. Estuve una semana fuera del mundo, pensaba en todo tipo de bestialidades: huir de casa, suicidarme, decir a mis padres que ellos estaban enfermos. Pasó una semana y mis padres me llevaron a una terapia familiar con una psicóloga de Ribeira Preto. Esa psicóloga estaba relacionada con un grupo religioso de la Iglesia católica y concordaba completamente con la postura de mis padres de que yo estaba enfermo. Yo entre en depresión, casi tuve un colapso. Sabia perfectamente que nadie había abusado de mi y que yo no era un enfermo. Pero tenia que aceptar todo aquello para no decepcionar aun mas a mis padres. En medio de ese terremoto, volvía a aproximarme a Anderson y comenzamos a tener relaciones nuevamente. En medio de mi "tratamiento" la loca de la psicóloga dijo que yo debería ligarme a una novia, y que debería relacionarme exclusivamente con mujeres. Tuve momentos en que llegue a creerme esta locura. Llegue hasta el punto de hablar con una chiquilla en plan de novietes, pero no era lo mismo. Yo nunca olvide de cuan bueno era estar junto a los muchachos. El tiempo fue pasando y la terapia terminó. Por un lado fue bueno, porque me aproxime mucho a mi padre, tal vez era por causa de eso que yo deseaba tanto estar en compañía de hombres. Mis padres pensaban que yo estaba finalmente "curado", y nunca mas tocaron ese tema, cuando la verdad es que yo tenia la absoluta certeza de ser gay. Pero no todo resultó tan fácil. Comenzaba nuevamente un periodo de dificultades psicológicas para mi. Yo me sentía diferente a los otros muchachos, tenia la sensación de que no podía acercarme a ellos, pues podían descubrir mi secreteo, y entonces se burlarían y me harían putadas. Esto me volvía una persona aplastada, estresada y pesimista. Entre de esa forma en la Universidad. Allí comencé a tener mas problemas. Me apasione con un joven de mi clase. Se llamaba Clóvis y era para mi simplemente increíble. Lo miraba y lo deseaba ardientemente. Hacia de todo para estar en su compañía. Me las arreglaba para hacer los trabajos y pruebas para el, todo para lograr sentirlo físicamente cercano a mi. Cierta noche viajamos en autobús y se adormeció a mi lado. Comencé a observar cada detalle de su hermoso rostro. Sentía una cosa indescriptible, un dolor que venia desde el pecho hasta las sienes. Pero sabia que el nunca podría ser mío, porque tenia una novia, y lo peor: el sabía que yo lo amaba y se aprovechaba de eso para obtener ventajes en la universidad. Eso me hacia mucho daño, yo tenia una pésima imagen de mi mismo. sentía que yo nunca iba a ser feliz y que durante toda la vida iba a vivir de aquella manera. Comencé a tocar el fondo del pozo. Llegue a pensar seriamente en suicidarme. Creo que llegue a estar muy próximo a hacerlo. Y alcancé tal situación que si no me abría con alguien llegaría a explotar. Tomé coraje y primero me abrí con una gran amiga de mi clase. Hice esto esperando recibir las peores reacciones posibles, pero fue lo contrario. Ella fue la primera persona que me dijo que yo era normal, que yo le agradaba independientemente de eso. Me sentí muy feliz. Pasó
un tiempo y resolví abrirme con un profesor, que era una persona joven y muy
abierto a las discusiones. Me abrí con el y me dijo que ya había tenido muchos
alumnos gays que esa fase mía era una fase por la que todos había
pasado. Que era una cuestión de tiempo para superarlo, que yo era
normal y Después de eso ya veía una luz al final del túnel. Para a darme cuenta de que existían otros gays en la universidad y que eran personas normales. había muchos jóvenes gays en aquel ambiente, y entonces empecé a mirarlos, y mirando y mirando conocí a un muchacho llamado Henrique. Y poco a poco nos empezamos a enamorar. Mi enamoramiento fue una experiencia increíble, por primera vez en mi vida tenia la certeza de que podía ser feliz a mi manera. Recuerdo cariñosamente los primeros besos y abrazos y de los momentos de complicidad y placer. Yo estaba finalmente en paz conmigo mismo. En el mes de noviembre de 200, me marche a vivir sola a una ciudad mediana para trabajar temporalmente en una gran empresa. Luego de los primeros días comencé a notar miradas diferentes de un joven y de una mujer que era mi gerente. Con el tiempo hicimos una cierta amistad con esta mujer. Un día fuimos a almorzar juntos, y durante la comida sonó el teléfono móvil de ella. Yo escuche y me di cuenta de que estaba hablando con una mujer de una manera muy intima y cariñosa. después de la conversación ella me comentó que se trataba lógicamente de una novia suya. Cuando hizo este comentario yo quede seco y sin saber que decir. Ella fue supernatural, dijo que era bisexual y que estaba relacionándose con otra mujer, y me preguntó si yo era gay. Le contesté que si. A partir de aquel día nos hicimos amigos inseparables. Una noche de sábado, ella apareció con otro empleado de la empresa, y me invitaron a ir a una discoteca gay. Al principio dije que no, pero insistieron y finalmente fui. Llegando allá, yo temblaba de los pies a la cabeza, pero después me fui relajando. Vi todos aquellos hombres hermosos bailando de una forma muy sensual. Me excitaba mucho. Fui muy abordado por los jóvenes, que me decían que yo era muy guapo y que me querían conocer. YO, con mucho miedo, no me enrollé con ninguno. Por primera vez me sentía libre, y no necesitaba cuidarme de hacia donde miraba. Yo podía ser yo mismo en aquel ambiente, y lo mejor, que era atrayente para los otros hombres. Para mi todo eso fue como si yo hubiese vivido durante muchos años una vida totalmente gris y de repente todo se volviese brillante y de colores.
Finalmente, mi vida comenzaba a cambiar. Todo se estaba haciendo mas
claro, menos complicado e interesante. Cambien bastante después de mi estancia
en la otra ciudad. Por primera vez tenia la certeza de que yo era un
hombre normal como cualquier otro, y aun mas: yo era mucho mejor que
muchos otros hombres, y no había motivo para que me sintiese inferior en relación
con otros jóvenes. En otras palabras, descubrí finalmente que yo podía
ser feliz siendo de la manera que yo era. Hice varios amigos, que me hicieron comprender mejor el mundo. tengo un amigo muy especial que me dice que tengo el brillo de un diamante raro. Conocí varios jóvenes, quede con muchos de ellos. Me apasione por varios, y en muchas ocasiones no siempre conseguí realizar mis deseos. Y no por eso me sentía infeliz. En verdad lo que yo quiero hoy es encontrar el hombre de mi vida, el hombre que me ame, me complete y que esté conmigo en todos los momentos. Alguien que me abrace y me proteja, cuando yo me siente como un muchacho desprotegido. La adolescencia es un periodo naturalmente complicado para la mayoría de las personas. Y es aun mas complicado para los adolescentes que son gays. En tanto que los muchachos heteros tienen todo el apoyo de las personas para descubrir los placeres del cuerpo y los sentimientos, para los jóvenes que se encuentran diferentes sucede exactamente lo opuesto de todo eso. Para los gays, resta la culpa, la prohibición de los deseos; las personas denominan los sentimientos mas puros como abominables y asquerosos. No es fácil crecer dentro de un contexto tan difícil. Muchos adolescentes gays no soportan toda la presión., huyen de <piensan y hasta intentan el suicidio. para sobrevivir a todo eso, queda tener mucha esperanza en la vida, coraje para enfrentar los propios miedos y sentimientos, y aun mas: tener una visión normal y positiva de la homosexualidad. Para que eso ocurra es necesario que la sociedad sea mas tolerante con los gays, que conceda los mismos derechos a heteros y gays. Esto hará que las personas tengan una visión un moco mejor de la homosexualidad. Y cuando alguien se descubra diferente de la mayoría, que tenga algún tipo de referencia positiva de los gays. Yo, gracias a Dios conseguí superar todas esas dificultades, pero no todas las personas logran eso. Cuantas y cuantas vidas brillantes son desperdiciadas con actitudes precipitadas o fatales. O cuantas personas jamás miran sus propios sentimientos por miedo de descubrir una verdad que saben que van a encontrar, o cuantos se engañan toda la vida y llegan hasta a casarse y con es ha vuelven infelices y con una doble vida. Si eres una adolescente que se ha descubierto diferente de los otros, reflexiona sobre esto. Eres una persona normal que puedes ser feliz a tu manera. Tienes capacidad para superar todas las dificultades como yo pude hacerlo. Si quieres comentar algo sobre mi historia o si quieres conversar, entra en contacto conmigo.
Para contactar con Mateus puedes escribirle a: garotodesprotegido@ig.com.br |
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