Madurez y autoaceptación

Desde el corazón de João

 

 

Nací en el Municipio de Chapecó, oeste de Santa Catarina. Soy el hijo mayor, seguido por otros cuatro hermanos. Cuando pequeñito, siempre llevé una vida "normal": juegos con los amigos, juegos en la calle. En nuestros juegos era siempre el mas marginado, y esto me lastimaba mucho, porque me sentía excluido. Esto hacia que muchas veces me aislase de sus juegos, y me pasaba el día entero delante de la tele.

Con cinco años, comencé a ir al jardín de infancia por las mañanas, quedándome el tiempo de la tarde para jugar. Vivía cerca de la escuela y mi casa quedaba próxima a un centro de salud. En el periodo de los siete a los nueve años este puesto fue trasladado, quedado el edificio como un punto de encuentro donde los chavales se reunían para hacer juegos y travesuras.

Fue en este periodo cuando tuve mi primer contacto con un amigo mayor llamado Carlos. Fue en la fase en que el estaba entrando en la pubertad, y como yo era el mas pequeño de la pandilla, me convertí en la presa de sus travesuras, pequeños juegos eróticos, y también  robándome pequeños objetos, cromos, cochecitos, canicas.. etc.  Poco después Carlos comenzó a trabajar, y con eso terminaron sus travesuras conmigo, travesuras estas que no representaban para mi placer sexual sino material. 

Después de aquel período, además de la pandilla de la calle con los que jugaba, comencé a tener mas contacto con mis primos, principalmente en los fines de semana, y esto hizo que me aproximase a Bruno, el mayor de mis primos. En aquella fase yo estaba entre los 10 u 11 años y ya tenia noción de lo que hacia, pero como eso sucedía esporádicamente y no me preocupaba, yo imaginaba que todo lo que estaba pasando no me iba a influenciar en mi juventud. Sabía que estaba equivocado, pero para mi también era una manera de descubrir mi cuerpo, aunque fuese precozmente.

Tiempo después mi primo Bruno comento con Júnior, otro primo mío con el que yo también mantuve relaciones sexuales, lo que sucedía.

Junio pasó a recriminarme en mi cara, a criticarme, a hacerme bromas grotescas, lo que me llevo a tomar la actitud de parar con todo aquello, pues lo que había estado haciendo hasta ese momento me hacia sentir mal, pues sentía asco de mi mismo. Ya tenia casi trece años y la noción de todo lo que había hecho hasta ese momento. Así, entreví una nueva fase de mi vida. Ya estaba en el sexto curso de la escuela y sentía envidia de mis amigos que comenzaban a ligar chicas.

Entonces, en aquel periodo me apasione por algunas chicas de mi aula. Imaginaba que mi vida estaba cambiando, pues mi cuerpo estaba cambiando, y que yo gustaba de las chicas. 

Que ingenuo que fui, estaba totalmente engañado, pues solamente descubrí me sexualidad a los 14 años de edad, cuando estaba en mi casa solo, cerrado en el servicio y tuve mi primer orgasmo pensando en mis primos.

Todo aquello me dejo confuso, no tenia noción de los que sentía, pero todo lo que me hacia sentir asco en el pasado cayó como una bomba encima mío en aquel preciso instante.

Después de dos o tres meses, mi primo Clinton, hermano de Bruno, fue a pasar el fin de semana a mi casa.  Confieso que aquello me dejó muy excitado, y yo tenia que hacer alguna cosa porque la situación me hacia reflexionar mucho. 

En aquel mismo fin de semana, el sábado por la tarde, yo estaba mirando la tele tumbado en el sofá, cuando Clinton entro en la sala y se sentó a mi lado. Yo comencé a tener sudores fríos, pues sabia que aquella era mi oportunidad, y yo, allí completamente inmóvil, tenia que hacer alguna cosa, pero no tuve coraje. hasta que respire hondo y coloque mi mano encima de su pierna. Note que el quedo medio sin respiración, pero no se opuso a mi actitud. Después de todo aquello yo no sabia que mas hacer, pues mi madre y hermanos estaban en casa. Entonces comencé a acariciarlo hasta que oí voces y me aparte rápidamente para no crear sospechas en mi hermano que había entrado por un momento en la sala con un amigo.

Pasado aquel sofoco. no podía terminar así y resolví ir un poco mas lejos, y coloque mi mano encima de su pene, que estaba en posición de ataque lo que me dejo tremendamente excitado, pero por poco tiempo porque esta vez fue mi madre la que desbarató todo ya que se vino a la sala.

Entonces me levante del sofá y fui a mi habitación  a coger una toalla para darme una ducha. Fue entonces cuando fui sorprendido por Clinton, que me pregunto que iba a hacer, y respondí que iba a tomar una ducha. El me miro y me pregunto si yo quería que el se duchase conmigo (lo que era normal entre primos). No lo pensé dos veces y enseguida fuimos al baño.

Entramos en el baño y nos quitamos las ropas. Estábamos súper excitados pero yo no sabia que hacer. Clinton era muy bonito, moreno alto y con un cuerpo mas desarrollado que el mío, pues era un año mayor.  Yo me sentía muy bien en aquel momento y hice sexo oral. El me pidió para penetrarme pero yo no lo deje. 

En fin, gozamos, y como me sucedía antes, después del placer me vino el sentimiento de culpa y asco de mi mismo, y lo que me dejaba también mal era ver el comportamiento de mi primo, con insinuaciones que me dejaban en el fondo del pozo, en un momento de cólera que pasaba luego de algunas horas y que luego se comportaba normalmente.

Después de aquello, volví a tener relaciones con mis otros dos primos, Bruno y Júnior, y  también con Breno,  otro amigo que vivía al fondo de mi casa. Todo aquello durante un año. A mi me gustaba hacer sexo con ellos, pero lo que no soportaba eran las horas de enojo tras el placer en que me culpaba mucho, y fue eso lo que fulmino en mi la decisión la nunca hacer mas sexo con primos o amigos.

Ya con 15 años, después de haber tomado aquella decisión, entre en un periodo de abstinencia sexual. Estaba dispuesto a cambiar mi vida, pero no tenia fuerzas. Me sentía aislado del mundo, y parecía que yo era el único anormal en la faz de la Tierra.

Entonces comencé a trabajar como botones en una oficina por las tardes. Esto hacia que me moviese normalmente por las calles de mi ciudad. Después de un año de trabajo, un señor  adulto me paro para pedirme informaciones. Al mismo tiempo que me pedía esas informaciones, me hacia preguntas extrañas, como si  ya había salido con chicas y similares.  Comencé a ponerme nervioso con ese tipo de preguntas y entonces le pregunte claramente que qué quería. Entonces el me comentó que quería salir conmigo.

Que de muy confuso con esa respuesta, pues no esperaba aquello, y a la vez quede como tenso. Ese hombre me atraía (adoro los hombres adultos). En fin, que acordamos dar un paseo al final de mi jornada de trabajo. Quedamos en un sitio, pero como yo estaba muy atareado en ese día, llegue con retraso al lugar de la cita y el ya no estaba allí.

Al día siguiente volví a mi trabajo normalmente y la tarde paso muy bien. Llegando la hora de salir me despedí de mi compañera de trabajo y salí. Al llegar a la calle me encontré con Pedro, el hombre que había conocido el día anterior. Al verlo quede paralizado y comencé a caminar en dirección a la parada del autobús, y el fue detrás mío, me detuvo y se ofreció para que entrase a su automóvil y fuimos a un motel.  Salimos del carro y me beso.

Fue el primer beso que me dio un hombre. En aquel instante sentí un poco de asco, pero después me deje llevar por el instante.

Que de loco al verlo desnudo delante mío, y lo abrace, le acaricie e hicimos sexo oral. El tenia un pene bonito y una barriguita encantadora. Después de todo aquello gozamos, tomamos un baño y el me llevo a casa. Después de aquella vez salimos juntos en otra ocasión, pero entonces descubrí que el estaba casado y ya no hablamos mas.

Ya con 17 años, en el 1999, tuve una novia llamada Bárbara. Tuvimos un noviazgo durante unos seis meses, porque mi familia insistía que yo quedase con ella. Fueron meses muy buenos. Ella me atraía físicamente y era una muchacha muy bonita y simpática. 

En aquella época, después de la experiencia sexual con Pedro, estuve dos años sin mantener relaciones sexuales ni con hombre ni con mujer, aun estando de novio con Bárbara. 

Con 18 años, ya con un nuevo empleo, fui transferido a otra ciudad en el medio oeste del Estado. Aquella fue la oportunidad que faltaba en mi vida. Vivir solo en otra ciudad era todo lo que yo deseaba en aquel momento.

Me mude de ciudad y descubrí que aquello no era lo que pensaba, pues me sentía muy solo, no conocía a nadie y no tenia amigos. Entonces como forma de escape empecé a conectar con el teléfono del "disk amistad". 

Era en donde conversaba con algunos muchachos de mi región. Algunos los conocí personalmente, a otros no, pero todos los que conocí en aquel año, ahora son mis amigos. Con algunos hasta he tenido relaciones, pero no era lo que yo deseaba, solamente un contacto. Yo quería algo mas serio: un compañero.

Entonces, en una tarde de domingo, fui a una piscina de un balnearia que había en mi ciudad, y allí conocí a Jefferson, un hombre de unos 38 años. Pasamos toda la tarde conversando y quedamos encontrarnos a la noche para salir juntos.

A la hora convenida, estaba en el local donde habíamos quedad. Salimos, tomamos una cerveza y fuimos a un refugio en las afueras de la ciudad, ya que yo no podía llevarlo a mi casa.

Fue una noche inolvidable para mi. Dos cuerpos en un coche, en un refugio de una autopista estatal. Teníamos química. Fue mas de una hora de sexo dentro de aquel coche y ya exhaustos resolvimos marcharnos a nuestras casas.

Antes de bajar del coche cambiamos teléfonos para encontrarnos nuevamente. Comenzamos a vernos cada tanto, hasta que decidimos pasar de simples encuentros a algo mas serio. Éramos felices, nos gustábamos y principalmente teníamos mucha comunicación.

En el comienzo de 2001, cuando íbamos a cumplir un año de relaciones, fui sorprendido por la empresa en donde trabajaba. Ellos me estaban transfiriendo a otra ciudad mas al oeste del estado, próxima a Chapecó. En aquel periodo yo estaba ya en el segundo año de la universidad, y con la distancia y el estudio comenzó a hacer complicado el vernos de la forma en que antes nos veíamos. Pasamos a vernos una vez al mes, y aunque continuábamos gustando el uno del otro, pero aquella separación dio un enfriamiento en nuestra relación.

Viví en la nueva ciudad por seis meses hasta que conseguí un traslado para Joacaba, otra ciudad en medio oeste del Estado. Fui a vivir con mi familia, que ya estaba viviendo allí hacia algún tiempo.  Quede muy eufórico con aquella mudanza, pues iba a estar mas cercano de mi amor, pero nuestra relación ya no era lo mismo. Pensábamos de forma diferente, y entonces llegamos a la conclusión de que teníamos que darnos un tiempo el uno al otro.

Después de ese periodo y con el consejo de un gran amigo, Jefferson y yo resolvimos poner punto final a nuestro amor. Nos hicimos grandes amigos (lo que somos aun hasta ahora)

Y hoy estoy nuevamente solo sin todas aquellas neuras que antiguamente tenia, sin aquel sentimiento de culpa por ser gay. Después de todo eso, resolví tomarme tiempo para mi mismo, para repensar cosas sobre mi vida, principalmente reflexionar sobre el tipo de relaciones que deseo para el futuro.

 

 

 

Puedes contactar con Joao en el email: gatoboy2@zipmail.com.br  

 

 

ISLA  TERNURA CARTAS  DE  NAVEGANTES DESDE EL CORAZÓN