EN  EL ULTIMO VERANO

Desde el corazón de DAVID

 

Hola Rick, me llamo David y tengo 17 años recién cumplidos. precisamente en el pasado verano del 2001, en que además me han sucedido cosas que han sido importantes para mi, entre ellas el haber tenido mi primera relación.

La verdad es que no soy de los que escriben a los sitios ni a las revistas ni nada,  pero el otro día entrando por casualidad en la "islaternura" - cuyo nombre me mola un mogollón, dicho sea de paso -  leyendo un poema de los que tienes en las galerías de poemas se dio la casualidad de que era el mismo poema que alguien  especial me enseñó el pasado mes de agosto.

Y leyendo ese poema (de Shakespeare) me vino a la memoria nuevamente lo sucedido y por eso me he decidido  a contártelo y a los demás internautas.  A ti como una forma de darte las gracias por esta casualidad de recordar que me ha brindado tu portal, y a los demás por si les resulta de interés mi historia de este verano.

El verano anterior había conocido a un muchacho en un campamento  y nos hicimos muy amigos.  Borja no es gay, lo comento para evitar malos entendidos, así que aunque yo me sentía muy bien con el, únicamente éramos amigos y nunca existió ninguna intención de nada por mi parte, ya que aunque realmente me gustaba tanto como persona como físicamente era una cuestión imposible.

Tengo que decir que yo soy de A Coruña y Borja era de Alicante, y cuando terminó el campamento, pues mis padres me dejaron irme unos días a su chalet en Alicante y allí pasé unos días muy divertidos con él y su pandilla que era muy enrrollada.  

Como en su pandilla había una chica que era lesbiana, y como me di cuenta que era aceptada con normalidad, pocos días antes de volverme a mi ciudad, decidí sincerarme con Borja y decirle que yo era gay.  No es que al resto de la basca tuviese reparo en contárselo sino que mi orientación es una cuestión privada, así que decidí decírselo únicamente a Borja.

Su primera reacción fue aparentemente buena, ya que no pareció tomarlo de una forma de rechazo, pero sin embargo,  en los días siguientes aunque él no lo hacia a propósito yo notaba que las cosas no se daban igual que antes.

Por ejemplo,  durante los juegos en la playa era habitual  que Borja y yo nos "peleásemos" y jugásemos a que luchábamos durante algún momento como era normal entre los de su pandilla.  También - siempre sin la menor intención o sentido diferente a una simple expresión de amistad - a lo mejor íbamos caminando haciendo el ganso y Borja me pasaba el brazo por encima del hombro, lo mismo que algunos otros de los coleguillas del grupo. Eran unos gestos de lo mas naturales.

Sin embargo, cuando Borja supo que yo era gay, o bien evitaba estas manifestaciones amistosas o bien de repente iniciaba un gesto y al darse cuenta de ello, se cortaba de hacerlo o bien lo hacia forzadamente.  Eso yo lo notaba, y hasta llegue a decírselo, para que no se sintiese molesto fingiendo que las cosas seguían siendo iguales.

Yo creo que aunque él intentaba que no le afectase mi "confesión" y mi orientación sexual, en el fondo si que le había afectado.  Pero de todas formas siempre ha insistido en que no era así, pero las cosas ya no eran lo mismo que antes.

Terminado el verano, seguimos hablando alguna vez por teléfono, pero lo cierto es que por su parte cada vez la cosa se fue distanciando, y ya a mitad del curso pasadas las navidades y el año nuevo, prácticamente desapareció.  Cuando hablábamos estaba cordial y demás, pero yo tenia la intuición de que esa distancia se agrandaba.

Cuando llegó julio de este año, he de reconocer que me había hecho ilusión el imaginar que su familia (el, claro) me iba a invitar a pasar nuevamente unos días, ya que ese  había sido uno de los planes que habíamos hecho cuando nuestros buenos momentos de charlas, juegos y complicidad,  pero tal invitación jamás llegó.

A mi esto me dolió porque me sentí defraudado, y sobre todo porque precisamente por haber sido sincero con ese amigo, me sentía como si por mostrarme había sido rechazado, o como si se avergonzase de mi. Realmente mas adelante alcance a asumir que el fallo no había sido mío, sino de la otra persona. Pero no se porque tenemos tendencia a culparnos de estas reacciones de los demás.

Y llegó el verano de este año. Tengo que contar que soy un buen estudiante, no porque sea especialmente estudioso sino porque tengo buena memoria y a veces con leer un poco antes de los exámenes parciales y las evaluaciones me quedo con la copla y luego saco el curso fenomenalmente. Y eso hace que desde julio no tenga que andar pendiente de libros ni apuntes.

Así que las perspectivas de este pasado verano eran estar haciendo el vago en mi ciudad hasta agosto, y luego pasar dos semanas en una Residencia de verano en donde mis padres habían reservado plazas para ellos y para mi y mi hermana pequeña.  

En esos días conocí a un chaval de mi ciudad por el chat, y tras un par de chateos y alguna charla por teléfono, quedamos a dar una vuelta y tal.  Parecía ser una buena persona, pero a la segunda o tercera vez que quedamos me di cuenta que era una especie de salido disimulado. Un lobo (de mi edad, pero con mucha mas experiencia) disfrazado con piel de cordero.  Y en cuanto me olí el pastel corté, no porque vea mal lo que cada cual haga, que para eso cada cual es libre, sino porque iba apuntando a cosas que a mi no me interesaban.

No es que yo vaya de estrecho por la vida, sino que tal vez vea las cosas de una manera mas romántica y mas como una comunicación tierna.. (desde la ternura... jeje)

Cuento estas dos cosas por que  habiéndome sucedido estas cosas, como experiencias previas, son las que llevaba encima a la hora de  conocer a Alejandro. En la Residencia familiar, que además yo pensaba que era un muermo total. (La verdad es que lo era en general). Digamos que estaba algo quemado y  mosqueado.

A los pocos días de instalarnos con mi familia, yo estaba pelin desesperado porque aquello estaba lleno de gente madura, abueletes y familias con mogollón de crios pequeños. Y como esto estaba en las afueras de un pueblo pequeño de Galicia, el panorama para divertirme era  super lamentable. 

La única ventaja, si  es que se le puede llamar así, es que al menos me tocó una habitación pequeña para mi solo, ya que mi hermana Lucia durmió en la habitación de mis padres, en una cama pequeña que le instalaron allí. así que dentro de lo que cabe, porque los horarios de comidas y cenas estaban mas que puestos, tenia cierta libertad. Aunque solo fuese para dormir todo lo que me apeteciese.. jeje

Una de las tardes en que (como casi siempre) la sala de juego estaba a tope de enanos gritones y revoltosos, me decidí ir a coger un libro de la biblioteca de la residencia, normalmente vacía, y en la única mesa en que había alguien estaba un muchacho  mayor que yo. (eso lo supe luego, claro)

La primera impresión fue algo de rechazo, porque parecía una persona aburrida, de esos estudiantes con pinta de seminaristas o de filósofos, y desde luego con ninguna marcha en el animo.  

Lo que me llamó la atención es que estaba leyendo un libro de ciencia ficción, cosa que a mi me encanta (soy un fanático de La Guerra de las galaxias y de Odisea en el espacio, y de las de Alien, etc). pero lo deje correr.

A la tarde siguiente, paseando por un gran parque cercano a la  residencia me lo volví  a encontrar, ya que estaba (leyendo) en uno de los bancos del mismo.  Y claro, el aburrimiento era tanto por mi parte que me dije a mi mismo que peor no iba a ser si charlaba un rato con el.

Alejandro era absolutamente tímido, super cortado y con un complejo de feo que no le cabía en el body.  Y no era nada feo, al contrario, tenia esa gracia de una cierta mirada infantil e inocente que estaba por encima de un físico normal.  Era gracioso y guapetón.

Así que nos pusimos a charlar en el banco, lo típico... de donde éramos, que estudiábamos, a criticar los menús de la Residencia, los horarios, el muermo total y demás...

El había ido acompañando a sus abuelos que tenían que tomar unos baños en una Balneario termal que había en el pueblo, así que si cabe estaba aun mas amuermado que yo mismo... Por eso pasaba todo el tiempo leyendo y aprovechando para dar paseos por el Parque.

Por eso, y como quien no quiere la cosa, pues rejuntamos los aburrimientos y empezamos a compartir los paseos, y también alguna que otra vez ya pudimos jugar al ping pong y al billar, y a los juegos de la sala que antes contaba.

El fin de semana nos fuimos en su coche (tiene 19 años y carné de conducir y el coche del hermano  que había llevado para poder trasladar a sus abuelos) a Orense, y al menos cambiamos algo de aires y nos fuimos a una disco que no estaba demasiado mal, y al menos era algo diferente de lo de cada día.

Total, que poco a poco fuimos consolidando la amistad, aunque yo notaba que siempre había un punto en que la cosa se detenía, era como si Alejandro tuviese una especie de barrera, precisamente cuando hablábamos de temas mas o menos íntimos. No es que se tocasen a posta, sino que cuando salían, pues lo típico, de novias, pandillas,  y demás, él enseguida cambiaba de tema.

Yo, tras la experiencia lamentable con Borja, estaba mosqueado demasiado como para perder su amistad si le decía de mis preferencias.  así que esos cambios de charla tampoco me venían mal, aunque lo cierto es que me resultaban algo incómodos.  

Hubo un acontecimiento que de alguna manera fue un cambio. Resulta que coincidieron las Fiestas del pueblo, con mogollón de pulperas, empanadas y bailongo de los pueblos, con orquestinas y tachin tachin.. y esa noche estuvimos de fiesta y no es que nos pusiésemos pedos, para nada, sino que al regresar andando íbamos algo contentillos.

Y un poco para retrasar el regreso a la Residencia y un poco para aprovechar la madrugada, pues nos sentamos en una plaza de las afueras del pueblo y ahí charlando charlando, resulta que Alejandro se confeso que era gay.

A mi se me cayeron los calcetines a los talones... y me puse a reír...  Claro que el al principio tomó a mal mis risas, porque imaginó que me estaba riendo de el o tomándole el pelo.. así que enseguida le aclare que yo también lo era...

Y  lo que mas me gusto es que me sentí  muy tranquilo tras decírselo. y también el, según me dijo enseguida.

Una vez metidos en intimidades, ya hablamos mas libremente, así que le comente lógicamente que yo era virgen, y lo que me había pasado con Borja, y lo del otro amiguete de A Coruña, el del chat. etc. etc.

Recuerdo esa madrugada como una especie de confesiones mutuas que salían en torrente, como un grifo abierto de repente...

Al medio dia siguiente, cuando nos cruzamos a la hora de la comida, hubo una mezcla de verguenza  y de cierta complicidad, que me pareció de lo mas encantador..

Siguiendo profundizando en los días siguientes, tanto de nuestros sueños, ideas, etc. etc.. y desde luego desde una sinceridad que me pareció muy valiosa, por su parte, y porque al ser el sincero pues como que me provocaba mi propia sinceridad, me incitaba a contar mis ideas y sentimientos sin ningún corte, corte que me  había sucedido con todas las personas amigas que había tenido hasta entonces..

Ambos tuvimos claro desde el principio - ¡ como mola el poder hablar sin tapujos ni corte de ningún tipo. la verdad ! - que no éramos el uno el tipo del otro, es decir que podíamos ser excelentes amigos pero no novios..  

Y dentro de ese mismo buen rollo de comunicación, y tras mucho pensarlo, puesto que nos gustábamos, yo una tardenoche le comenté de que bueno.. que tampoco pasaba nada si lo hacíamos...  Me sentía (nos sentíamos ambos) muy a gusto y a ambos nos apetecía. Aunque no concretamos nada. 

El día de mi cumpleaños, lógicamente recibí las felicitaciones de mis padres, algunas pelas de regalo, una camisa, un dibujo de mi hermanita y menos mal que no se les ocurrió dar el cante y ponerse a entonar todo el comedor el "hapiverde" de los cojones porque me habría metido debajo de la mesa..

Y por la tarde,  (yo no había visto a Alejandro en todo el día), a la hora de la siesta, que es cuando a veces quedábamos para dar una vuelta, nos fuimos a caminar un rato por el parque y apoyados en la barandilla del mirador que da a un pequeño río (que se llama Arenteiro, si no recuerdo mal), me regaló un libro de poesías de Walth Wiltman llamado "Hojas de hierba". Y que conste que yo no era para nada aficionado a la poesía.

Y sacando una hojita manuscrita, me dijo Alejandro: "Esta prefiero leértela directamente, porque creo que es hermosa y porque me siento feliz por haber conocido un amigo como tu".  Y entonces me leyó con esa voz que tiene, que es un poco de terciopelo y muy acogedora, si es que se puede definir así una voz y una entonación, el poema que te comentaba de Shakespeare. (yo tampoco sabia que el escritor de teatro tambien  entendía.. y desde luego en la peli que pusieron en la tele no aparece eso para nada..  esa de Shakespeare in Love)

Era de cajón que esa noche era la adecuada para hacerlo.. y quedamos así..  Ambos actuamos como siempre, es decir, tras cenar estar un rato viendo la tele en el salón, luego dar una vuelta por los alrededores y hacer como que nos íbamos a los dormitorios.

La diferencia es que a eso de las doce de la noche, Alejandro dio un par de golpecitos en mi habitación y bueno... está claro que tampoco se trata de entrar en detalles. 

Ya para terminar, todo fue tremendamente dulce, con un respeto total por su parte hacia mi.. me sentí precisamente muy especial, muy mimado, muy libre   y sin duda fue algo muy placentero y hermoso... 

No solamente el tema del acto (los actos   jeje) en si mismo, sino el sentir a alguien a tu lado, alguien en donde apoyar tu cabeza aunque estés medio dormido, en alguien que te acaricia o a quien acaricias con mucha ternura... No se, no tenia nada anterior con que compararlo. pero de verdad que fue muy pero que muy bien..

Seguimos encontrándonos durante los pocos días, las noches mas bien,  que nos quedaban (la residencia va por turnos),  y todo fue fenomenal... Al principio teníamos un poco de miedo por si nos podían descubrir.. pero bueno, tuvimos mucho cuidado y afortunadamente no pasó nada en ese sentido.

Luego, cada cual a su ciudad...

Y yo tengo que agradecer a Alejandro (evidentemente no es su nombre real)   todo lo que me enseñó, todo lo que compartimos y sobre todo la amistad que ambos hemos visto que se formaba...  Nos escribimos mucho por email, y sobre todo nos contamos como nos van las cosas, como son las personas que vamos conociendo. etc. etc..  

El es amigo y también consejero y confidente.  Eso me hace sentir muy bien.    Y desde aquí, aprovecho para mostrarle este agradecimiento.

Perdonadme si el rollo ha sido muy largo, pero bueno, así me apetecía contarlo..

Un abrazo para ti, Rick, y para todos los internautas que lean esta pequeña historia de mi verano pasado.  Ciao.

Puedes contactar con David en el email: davidlopez1984@islaternura.com

 

 

ISLA  TERNURA CARTAS  DE  NAVEGANTES DESDE EL CORAZÓN