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MI UNICO Y GRAN AMOR desde el corazón de Alan Son las 4 de la madrugada. He leído la historia de Antonio en este sitio y sin duda alguna, solamente por el relato, se percibe cuan intenso fue lo que el vivió. Alguien que lea ese relato con certeza va a imaginar que Antonio no se sentirá preparado par una nueva relación por mucho, mucho tiempo. Puede pensar que después de algo tan intenso y significativo, otro compañero no podrá ofrecerle caricias mas excitantes, agrazos mas confortantes y palabras mas belleza que aquellas pronunciadas por Marco o por Luca. Tal vez yo esté solamente haciendo una proyección de mis propios miedos, recelos, traumas, complejos y por eso comprenda que yo mismo soy el que no sería capaz de ofrecer a alguien todo aquello. Pienso así tal vez debido a mi poca vivencia, aun habiendo tenido una experiencia marcadora, pero aunque no realizados mis deseos de ser correspondido en mi pasión. Tal vez porque no haya sido correspondido de la forma que tanto anhelaba, y pensé que no pudiera vivir nuevamente una historia de entrega y amor de una forma madura. Mi único y gran amor surgió a los 16 años, cuando aun frecuentábamos el colegio. después de seis meses da nueva escuela empecé a aproximarme a Rogelio, el colega mas nuevo del aula, medio tontorrón, desangelado, como un típico adolescente entre sus 14 y 15 años. Entonces comenzó a surgir una gran amistad. Empezamos a estudiar juntos, siempre en su casa, salíamos juntos, nos sentábamos juntos en el aula, hacíamos trabajos y pruebas juntos. Éramos inseparables. En aquella época yo aún quedaba mucho con chicas, y con bastantes de ellas. El, al contrario, era mas tímido y raramente quedaba con alguien. De Julio del 95 a abril del siguiente año fuimos fortaleciendo nuestra relación. A lo mejor, ahora pienso que yo estaba fortaleciendo una relación que llevaba para otro plano de mi cabeza. Por aquella época descubrí que sentía algo mas que una simple amistad entre dos jóvenes. Yo sentía la necesidad de la presencia de Rogelio todo el tiempo, necesitaba tenerlo todo el tiempo a mi lado. Era dependencia. Fue ahí cuando me abrí por primera vez a alguien, una amiga, con la que sentía total confianza para desahogarme en todo aquello que me sofocaba. Si Rogelio hacia algo sin mi, si se divertía con algún otro amigo, mis celos me enloquecían y me deprimía. Entonces hablaba con el y le decía que no me valoraba, que hacia a veces cosas sin pensar en mi, y en como me sentía, en fin, teníamos discusiones totalmente desaforadas entre dos adolescentes (Yo tenia 17 y el 15 años). A pesar de su edad, Rogelio estaba bien desarrollado, tanto física como psicológicamente. Sus actitudes y su comportamiento no eran de alguien de su edad. Al mismo tiempo que yo lo admiraba, por todo lo que era, el me anulaba, no tenia voluntad propia, siempre era de su opinión y su voluntad era antes de la mía. Pensaba en acompañarlo en su elección de determinadas acciones. Si el escogía ir para una discoteca, era allá donde íbamos. El siempre era todo o era nada. Solo que todo aquello me estaba haciendo mucho daño. Yo tenia
siempre altibajos En una ocasión leyó en mi diario el relato de una situación que vivimos juntos, entonces deduzco que era el de quien yo gustaba. Cambió conmigo, se comportaba fríamente, hablamos y yo lo negué. Dije que había comprendido mal lo que yo había escrito y se convenció. pero poco tiempo después me retracté de lo dicho y el no se enfadó. El tiempo fue pasando y el tenía cada vez mas la certeza de mi sentimiento hacia él, pero yo no soportaba mas aquella situación de mantenerme sin decir lo que yo realmente quería decir, lo que yo sentía de verdad. Finalmente, en octubre, después de su aniversario de los 16 años, abrí el juego. El dijo que ya sabía desde la época en que había leído mi diario, pero ahora que tenia mi confirmación pensaría lo que hacer. Me congelo por una semana la mas angustiante espera de mi vida hasta entonces. después regresó como si nada hubiese sucedido. Dos semanas después viajamos para Argentina en autobús, tres noches durmiendo juntos, lo que me enervaba, pues, por mas que fuésemos amigos, un hetero jamás se sentiría estar tranquilo hasta el punto de dormir junto al amigo que lo amaba. Tal vez sea un prejuicio por mi parte, pero eso es lo que pienso. En noviembre hicimos un proyecto de maqueta juntos en mi casa, lo que hacia el viniese todos los días y pasase mucho tiempo allí conmigo. Allí siempre sucedían esos juegos de bromear salpicando tinta al cuerpo del otro, medir fuerzas luchando, lo que para mi era mucho ya que yo mendigaba un contacto físico con mi amado. Sucedió que yo estaba liado con una chicha, pero nada le conté al respecto. Un día le pregunte si le importaba. El dijo que no, si yo era feliz con ella, pero si le importaba el que no hubiéramos hablado nada al respecto. El se sonrojo en el mismo instante. Entonces tuve la confirmación que tanto deseaba. La noche siguiente le dije con todas las letras: TE AMO. El fingió como que yo no había dicho nada, y al otro día regreso como si nada pasase. Esto fue para mi la gota de agua. Yo precisaba cambiar aquella situación, necesitaba terminar con todo aquel sufrimiento.
Cuando llegué a la calle y lo vi frente a mi, mi primer impulso fue de mandarle salir de allí, como si quisiese ordenarle salid de mi vida. Así lo hice. Al día siguiente partí para mi casa del campo, y allí permanecí durante todo el mes de enero del 97. Cuando regresé él no quería hablar mas conmigo y no insistí. Aquella era la oportunidad de apartarlo de mi vida, de mi corazón y de mi sentimiento. En febrero comenzaban las clases y no nos hablábamos. Fuimos compañeros de clase por otros dos años sin dirigirnos la palabra. En ocasiones intercambiábamos miradas rápidas de lamentación por el distanciamiento, pero yo no intentaría nada mas. Después de la separación, quede prisionero en mi ciudad por los estudios en la escuela. En le 99 logre mi libertad, pudiendo cambiarme para Belo Horizonte. El marchó para Uberlandia. Nos vimos dos o tres veces por breves instantes. Y esa fue mi historia. Mucho de los que hoy soy, la forma por la que pienso y hallo, la debo a esa parte intensa de mi vida, cuando crecí muy cerca del dolor, del rechazo, de la indiferencia, de la fantasía y de los sueños. Pero tengo plena conciencia de que muchas cosas aun me aguardan en el futuro, de que aun tengo muchas cosas que vivir. Se que aun voy a sufrir mucho, voy a reír mucho, a divertirme, amar, ser correspondido, pero no tengo prisa para nada de eso, simplemente dejo que las cosas vayan sucediendo. Y mi principal problema surgido en aquella época, la ansiedad, ya la he resuelto.. Ahora, en la madrugada, espero el próximo día tranquilamente, para ver lo que me reserva. Esta amaneciendo, el CD de Legiáo (Tempestade) está llegando al final.... y mañana es otro día.
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Puedes contactar con Alan en el buzón: kristoffosk@hotmail.com |