Young Antinous

Es confuso determinar las motivaciones primigenias que llevaron al emperador Adriano a proclamar la deidad del joven Antinoo.  Era bastante común que las admiradores de los jóvenes prematuramente fallecidos hiciesen grandes manifestaciones de dolor, desesperación y muestras de sentimiento. En este sentido Adriano habría tenido el añadido de las circunstancias de no conocer si se había tratado de un accidente, un suicidio o un sacrificio.Bust of Antinous

El problema era que del Emperador se esperaba que separase su aflicción privada de la vida publica, lo cual demostró tener mucha dificultad para hacer. Es posible que en esa situación de dolor, Adriano visionase la perdida de Antinoo, como una especie de sueño y que luego pensase en su deificación para asumir cierta continuidad en la presencia del amado en su vida.

Sin embargo, parece bastante probable que los egipcios decidiesen asignar las condiciones de divinidad al muchacho sin demasiada influencia de Adriano, dado que esto era una practica común en lo que se refería a los muertos en el Nilo.

Que el dios Antinoo fuera visto de alguna manera como un símil de Osiris, que también había "caído" en el Nilo ha sido siempre una hipótesis de peso para los historiadores. Es cierto que si los egipcios decidieron deificar a Antinoo esto pudo también servir para atemperar el dolor del Emperador.Antinous

Adriano permaneció como anestesiado durante los siguientes ocho años, terminando ese shock solamente con su muerte. Adriano se rodeo de esculturas de Antinoo, y como dios, se le dedicaron numerosos templos a través del Imperio, así como grandes monumentos, o la misma ciudad de Antinoopolis en el Nilo.

Cuando murió Antinoo, una nueva estrella fue descubierta, le dieron su nombre bajo la teoría de que su alma brillaba en el cielo. Unas florecillas de rojo brillante fueron rápidamente denominadas (redenominadas) "antinoeios", entregándose coronas de las mismas a los ganadores de las competiciones que se dedicaron bajo el invocativo de Antinoo.

Un poeta llamado Pancrates escribió un poema épico acerca del ultimo león cazado con la participación de Antinoo, narrando como durante la cacería en propio Adriano había logrado salvar la vida del joven. Pancrates fue inmediatamente ingresado como miembro del Museo del Emperador. Abundantes estatuas y poemas dedicados al nuevo dios abundan por doquier.

Es fácil especular acerca de que una persona poderosa dolida por la perdida de un ser amado cayese fácilmente en la tentación de hacer de esa carencia una representación divina. Pero esto hay que analizarlo según las costumbres de la época y desde la óptica de los sucesos que vinculaban a los personajes, donde resulta difícil separar las realidades de las leyendas. cuando mas esas leyendas atañían a dos seres como eran Adriano y Antinoo en sus respectivas posiciones sociales.

Que el emperador pudiera amar que su compañero mortal fuera transformado en divinidad es ciertamente anómalo, pero no de una manera excesiva. La mejor cuestión a preguntarse es porque el pueblo estaba preparado para amar al joven-dios.

Osiris-Antinous
Estatua de Osiris-Antinoo de la Villa de Adriano datada entre 117-138 AD

Para los egipcios no era difícil aceptar al nuevo dios. Ellos amaban el que Antinoo se hubiese sacrificado arrojándose al Nilo para favorecer a Adriano. La veneración era lo ultimo que el deseaba hacia si mismo, en la medida que se había sacrificado por el emperador, y lo había hecho según las creencias egipcias.

Era  una forma de entrar por la puerta grande en el Panteón de los dioses del Nilo, siguiendo de alguna forma el ejemplo de Osiris. Además los egipcios tenían abundantes dioses que anteriormente había sido humanos y también dioses considerados menores. Para los estándares egipcios lo sucedido al joven-dios era perfectamente normal, como lo era el deificar a un muchacho valiente y dotado de muchas cualidades personales.

Para los griegos, la idea de un joven local convertido en héroe por causa del amor tenia un insoslayable atractivo. En su provincia natal de Arcadia, Antinoo era cálidamente aceptado como una especie de símil del dios Hermes, el asumido y propio mediador que popularmente se decía que había nacido en Arcadia.  Otros encontraban parecidos en la belleza del muchacho con aspectos del popular Dionisio, patrón de las artes, el vino, la cordialidad y la fertilidad.

Es importante cuando se considera la aceptación de los griegos de la divinidad de Antinoo, el señalar que esto estaba avalado por la creencia del hecho por parte del mismo Emperador y de la propia divinidad del mismo.  Los templos dedicados al Emperador abundan por las tierras y provincias helénicas, y las estatuas con el Emperador como dios no resultan extrañas. 

No representa  mucha distancia  aceptar un héroe -  amado como dios en el corazón, que había muerto para ayudar a un dios - como nueva divinidad menor. 

Otro importante punto de discusión es la forma en que los romanos aceptaron a Antinoo. Al contrario de los griegos, las gentes de las provincias italianas nunca habían visto a Adriano mas allá que como Emperador. Mientras que no era extraño que a su muerte fuese incorporado en la pléyade de divinidades, no parecía muy aceptable deificar al emperador hasta que se hubiese ganado el derecho a ello con sus hechos y acciones políticas y heroicas.

Podría argumentarse que los hechos de la existencia de monedas con Antinoo (o con la estrella que pasó a representarlo), pero eso pasa a ser secundario en la medida en que las provincias en cuestión no tenían el derecho a la emisión de monedas propias.

The Star of Antinous
Moneda mostrando la estrella que representaba la divinidad de Antinoo

 Por todo ello parece que Italia tenia pocas razones para aceptar inicialmente la divinidad de Antinoo en tanto y cuando la propia divinidad del Emperador no fuese reconocida. Esto evidencia el porque los seguidores de Antinoo se encontraron en Roma hasta la ascensión del cristianismo. 

A pesar de las circunstancias misteriosas de su muerte, Antinoo paso a ser un mito popular por haber fallecido hundiéndose en el Nilo, por su estilo de vida helénico, y por su presencia en la vida del Emperador. 

Y como la extensión del cristianismo vino a probar mas tarde, es un elemento que sirve para consolidar una creencia si esta atañe a una deidad que proviene de un cuerpo humano que ha perdido esa condición terrenal para ser dios en el mundo, aun cuando ese mundo termina en las fronteras del Imperio. 

 

 

 

 

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