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Los días que siguieron a la
muerte de Antinoo representaron una enorme tormenta emocional para el Emperador.
Destrozado por la desesperación y el sentido de la culpabilidad, el primer
impulso de Adriano fue seguirle en el viaje hacia el otro mundo, es decir
acabar con su vida.
Sin embargo, Adriano era Emperador y su vida no le pertenecía, en el sentido de que eran realmente dos vidas: la privada y la publica, de forma que cuando se encontraban en un momento de contradicción, los asuntos públicos de alguna manera no debía de mostrar las consecuencias de los asuntos del corazón, como en este caso. No se conoce que sucedió realmente con los restos de Antinoo. Una vez caído en el Nilo, su cuerpo fue tomado por los egipcios para su embalsamamiento lo que le preemitiría la supervivencia en el mas allá después de la vida. Este procedimiento era el deseado por Adriano para darle los honores que su amado merecía. El verdadero misterio es que sucedió con el cuerpo después de ser embalsamado. Es posible que fuese
enterrado en los bancos del Nilo, o tal vez en el gran templo que era el
centro de Antiniopolis (la ciudad erigida en honor del joven). El obelisco que Adriano construyo en honor a Antinoo podría haber resuelto el misterio en la medida que el emperador ordeno que el en mismo fuesen grabados los actos mas importantes de la vida del joven, pero lamentablemente fue removido y alterado por numerosos emperadores posteriores a Adriano. La única pista real que aporta el obelisco es que el cuerpo no fue dejado en Egipto. Fuese o no enterrado el cuerpo en Egipto, lo cierto es que pasaron al menos dos meses antes de que Adriano abandonase las tierras faraónicas. Mucho de ese tiempo estuvo planeando la ciudad de Antinoopolis y los elementos básicos del culto a Antinoo. Mientras ocupaba su mente en estos asuntos, Adriano completó un viaje por Egipto, el cual es señalado por algunos documentos que abarcan hasta el mes de diciembre posterior a la muerte de Antinoo. Sin embargo no aparece constancia desde tal fecha hasta cuatro meses posteriores en que reaparece en Grecia. Esto es materia de especulaciones acerca de que estuvo haciendo exactamente el emperador en ese periodo. Se piensa que en ese periplo hacia Grecia, Adriano paso brevemente por Judea. Los detalles exactos de varios edictos que afectan a los pueblos judíos son confusos y parecen diferenciarse de los habituales de entre el 130 y el 131. Esto podía ser consecuencia del paso de Adriano por aquellas tierras. Según esto, Adriano habría decretado que la castración era ilegal anteriormente, para ampliar la prohibición a la circuncisión en el 131. Esta práctica era habitual entre los egipcios y los árabes, pero tenia un peso religioso en el caso de los judíos. Los egipcios tuvieron mas tarde ciertas exenciones a la ley, pero Adriano no se mostró flexible en el caso de los judíos. En el verano de 131, Adriano concluyo un recorrido por Grecia, donde le fue ofrecida una cálida recepción. Probablemente se detuvo brevemente en Bitinia, el lugar de nacimiento de Antinoo, donde mando realizar numerosas estatuas de Antinoo, mientras continuaba trabajando en los cultos al futuro dios.
Abandonada la ciudad de Bitinia, Adriano se instalo en Atenas para dedicar un templo a Zeus Olímpico, una sección del cual estaba dedicado al Divino Adriano. Seguramente durante 131 o 132, Adriano comenzó a hacer progresos para el establecimiento del Panhelenion. El Panhelenion era un concejo que representaba las ciudades y colonias griegas que hizo mucho por la unificación del mundo heleno. Lamentablemente, no tuvo una consolidación política que se reflejase ante Roma, dedicando mucho tiempo a los asuntos triviales tales como la organización de festivales, pero no obstante daba a los griegos cierto sentido de unidad y autoconfianza. Después del viaje de Adriano por Grecia, el Emperador volvió a desaparecer, en esta ocasión por cuatro años en vez de cuatro meses. Lo único que realmente se conoce de su localización entre el 132 y el 136 es porque el 5 de mayo de 134 escribió una carta en Roma donde comenta que estaba haciendo un recorrido por todo el imperio, retornado a Roma en el 134, para completar las legislaciones en que trabajaba, así como en su mausoleo, el cual deseaba se construyese en las cercanías del Tiber y ya sugería su preocupación por la muerte.
La revuelta duro tres años con batallas sangrientas en donde los romanos sufrieron grandes perdidas. Después de la pérdida de Bettir en 135, las fuerzas judías colapsaron. El antiguo Adriano seguramente habría perdonado a los sobrevivientes, que habían perdido a mas de medio millón de compañeros, sin embargo el nuevo Adriano cayo en arrasarlos con una violenta venganza. Los lideres fueron ejecutados sin piedad, los prisioneros de guerra fueron vendidos a bajos precios, y el pueblo judío fue expulsado de la ciudad de Jerusalén. Durante el curso de la guerra, los judíos habían perdido unas novecientas villas y mas de seis sientas mil vidas habían sido perdidas en la batallas, además de las complicaciones derivadas de un conflicto, como las hambrunas, los incendios. las faltas de cosechas. etc. Después de la pesadilla de
Judea, Adriano retorno a Roma en 136, pagando el precio de su salud y
entrando en una fuerte depresión. Se retiró a su villa donde comenzó a
dictar sus Memorias y al diseño de estatuas de Antinoo. En 137 falleció Sabina por causas desconocidas. Aunque esto probablemente no afectase en demasía al emperador, seguramente le hizo reflexionar acerca del sentido de la inmortalidad. Adriano realizo una serie de monedas conmemorativas de sus visitas a 38 de las provincias romanas del imperio, en una deliberado intento de recordar al mundo que dios estaba en la tierra como emperador. También desarrollo el impulso para promover el culto a Antinoo en Roma, pero en ese año Adriano cayo en la enfermedad absoluta. Con Adriano enfermo y en una edad avanzada para la época (tenía 60 años) la corte se enfrentaba a un problema de continuidad. Adriano no tenia descendencia. Su familiar sanguíneo mas cercano eran un primo lejano llamado Fuscus, que tenia 23 años, pero que el emperador consideraba demasiado impresionable para acceder al trono. Adriano adopto a Lucios Commodus, que conocía de la rama de Aelius Ceasar, de unos 35 años de edad, encontrándose que recibió una reacción de rechazo por parte del pueblo. Comenzaba a pensarse que era una estrategia de Commodus para deslizar el poder hacia su yerno, el mas popular Marco Aurelio. Commodus finalmente tuvo un final brusco al morir por el efecto de una sobredosis de una medicación que había tomado para estar mas seguro y fuerte una mañana en que se dirigía al Senado a tener una intervención oratoria en el mismo, el 1 de enero de 138, mientras Adriano estaba yacente reponiéndose en su casa de su delicado estado de salud. El 25 de febrero, en una recuperación momentánea, Adrian adopto como heredero al Senador que seria luego conocido como emperador Antoninus Pius. COmo parte del protocolo de adopción, Adriano insistió que Antoninu nombrase como sus herederos al hijo de Commodus llamado Lucius, lo cual lo ponía en igual condición que su cuñado Marco Aurelio, siendo luego, no obstante ese intento de hacerle perder influencia, Marco el que llegase a Emperador.
Después de nombrado Antoninus heredero, Adriano abandono la vida política y publica. Finalmente en Nápoles, Adriano logro ingerir una sobredosis de medicamentos, y falleció a la edad de sesenta y dos años, aproximadamente el 10 de julio de 1938, pasando a la historia como uno de los mas cultos y grandes emperadores de Roma.
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