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Nací y me crié en Argel,
Argelia, de padre francés y madre argelina. El acceso a las dos culturas
me permitió percibir, desde muy temprano, que el racismo y el sexismo se
extendían a ambas orillas del Mediterráneo. Me tomó algunos años más
llegar a la conclusión de que la homofobia estaba igualmente
difundida.
Amnistía Internacional
enumera como mínimo 83 países en los que la homosexualidad está condenada
en forma explícita en el código penal. De ellos, 26 son musulmanes. Esto
significa que la gran mayoría de los países musulmanes, incluyendo los
supuestos "liberales" como Túnez, y dictaduras como Sudán, consideran
ilegales las relaciones entre personas del mismo sexo. (1)
Los siete países que
aplican la pena de muerte a las personas sospechosas de actos
homosexuales, justifican el castigo a través de la shari'a, interpretación
más común de la jurisprudencia musulmana. Aunque no siempre se aplica, la
existencia de la pena de muerte hace que las minorías sexuales sean
altamente vulnerables. (2)
El estado no es el único
que pone en práctica la represión. Las comunidades y las familias también
cumplen su rol. En las Filipinas, por ejemplo, en 1998, la "milicia
musulmana" inició una campaña contra la comunidad gay en la isla de
Mindanao, en la que los musulmanes gay fueron amenazados, golpeados, y se
les ordenó dejar el lugar o ser castrados.
Jordania no prohibe
específicamente la homosexualidad, pero la violencia, el acoso, la
persecución y las ejecuciones extrajudiciales o por "deshonra" son
bastante comunes.
Sexo y
tradición
Las relaciones entre
personas del mismo sexo existen, incluso en los países con más
represión.
En ocasiones, la propia
segregación de los sexos favorece la intimidad, sin que esto se considere
anormal y siempre que se mantenga un perfil bajo. Para las mujeres, los
patrones culturales permiten oportunidades particulares de intimidad: es
completamente aceptable compartir la cama con una prima o con nuestra
mejor amiga. Las ceremonias tradicionales sólo de mujeres permiten a las
lesbianas rurales tener contacto regular con otras mujeres.
La cultura, por lo
tanto, no siempre está en contra y existen ejemplos positivos de
relaciones entre personas del mismo sexo, en distintas culturas
musulmanas, y no siempre se exige invisibilidad. Por ejemplo, en algunos
grupos de teatro ambulantes y grupos musicales de Paquistán, que presentan
historias románticas tradicionales en ferias de ganado, los hombres
jóvenes que interpretan papeles femeninos a veces viven en pareja con el
líder del grupo. En esas comunidades, las parejas de hombres pueden vivir
sus relaciones amorosas en forma bastante abierta. También existe toda una
corriente de poesía en la literatura local y urdu, que se basa claramente
en el amor entre hombres, o yaari. (3) Estos ejemplos positivos no deben
hacernos olvidar que lo que predomina es la homofobia, promovida
sistemáticamente por las fuerzas conservadoras.
Fundamentalismo
manipulador
"El Corán establece
claramente que la homosexualidad es injusta, no natural, transgresora,
ignorante, criminal y corrupta", declara el Jamaat-e-Islami, un partido
político religioso de extrema derecha en Paquistán. (4)
De hecho, el Corán no es
nada preciso sobre el tema, y la controversia sobre la posición del Islam
sigue vigente. Para algunas personas, la homosexualidad es "ilegal" en el
Islam; para otras, el Corán no condena, expresamente, los actos
homosexuales.
La única referencia real
sobre la homosexualidad en el Corán se puede encontrar en las secciones
sobre Sodoma y Gomorra. Si bien el duro castigo aplicado a esos pueblos en
la época del profeta Lot es, para algunos, una prueba clara de que Alá
pretendía erradicar las prácticas homosexuales, otros argumentan que no
existe un castigo específico. Los pueblos de Sodoma fueron castigados por
"hacer todo en exceso" y por no respetar las reglas de la hospitalidad. No
es el propio Corán el que condena a los homosexuales sino la cultura
homofóbica que predomina en las sociedades musulmanas.
En la Red Mujeres que
viven bajo Leyes Musulmanas, afirmamos que el "fundamentalismo" no es un
retorno a las "bases fundamentales" de una religión, concepto que los
fundamentalistas se complacen en difundir. Son fuerzas políticas de
extrema derecha que buscan obtener o mantener el poder político a través
de la manipulación de la religión, las creencias religiosas y otras
identidades étnicas con base cultural. El "fundamentalismo" es un fenómeno
mundial que afecta no sólo al Islam sino a todas las principales
religiones.
Los líderes religiosos
extremistas y sus seguidores apuntan primero a las minorías sexuales y a
las mujeres. Centran su ofensiva contra las personas que transgreden las
fronteras del comportamiento "aceptable". Utilizan el mismo discurso para
justificar la represión contra los homosexuales, las feministas o las
mujeres "diferentes", todos ellos denunciados como no musulmanes y no
nativos.
Los líderes religiosos
extremistas y los funcionarios estatales convierten a las minorías
sexuales en demonios, a menudo como medio para distraer la atención de la
crisis económica o las controversias políticas. Por ejemplo, una de las
primeras víctimas de los fundamentalistas argelinos fue Jean Sénac, un
poeta gay asesinado a principios de la década de los ochenta. También en
Argelia, Oum Ali, una mujer soltera que vivía sola con sus hijos en el
pueblo sureño de Ouargla, fue apedreada, su casa incendiada en 1989, y su
hijo murió en el incendio. (5) Los dos incidentes ocurrieron antes del
inicio "oficial" del conflicto, y le quitan validez a las reclamos de los
fundamentalistas argelinos que afirman que sólo recurrieron a la violencia
recién en 1992, después de que les robaran su victoria electoral, cuando
el gobierno canceló las elecciones. La verdad es que mucho antes habían
apuntado a los homosexuales y a las mujeres, pero en ese momento no había
casi nadie que se preocupara por esas "víctimas de segunda clase".
¿Por qué la
sexualidad?
¿Por qué las fuerzas
fundamentalistas centran su atención en la sexualidad? Es que las personas
que hacen opciones individuales parecen plantear un desafío: la autonomía,
y especialmente la autonomía de la mujer, es una amenaza.
En siglos pasados, los
árabes atribuían el comportamiento homosexual a la mala influencia persa.
Hoy la historia no ha cambiado mucho, quizás cambiaron los personajes. En
junio de 2000, el Ministro de Asuntos Exteriores malayo Syed Hamid Albar
afirmó que la homosexualidad va "contra la naturaleza" y, cuando Human
Rights Watch hizo un llamado a prohibir la ley contra la sodomía, insistió
en que "no podemos modificar las leyes de nuestro país simplemente por
exigencias externas".
El fundamentalismo no es
sólo un fenómeno local o nacional, ha tomado una dimensión mundial. Los
líderes religiosos extremistas de varias religiones se están uniendo para
oponerse a los derechos sexuales. Al "cerrar filas", las coaliciones de
cristianos, musulmanes y otros fundamentalistas afectan el orden del día
mundial. Los efectos que producen esas alianzas sobre los derechos
reproductivos de las mujeres se observaron claramente en la Conferencia
del Cairo sobre Población y Desarrollo en 1994. Estas alianzas también
bloquearon el reconocimiento de los derechos de las lesbianas en la Cuarta
Conferencia Mundial sobre la Mujer realizada en Beijing en 1995, y en la
revisión de la Plataforma para la Acción de Beijing, en junio de
2000.
Por supuesto,
coaliciones similares influyen las agendas políticas locales. Por ejemplo,
en Reino Unido, un país laico con una minoría musulmana extremista
ruidosa, se formó una alianza musulmano-cristiana para oponerse a la
anulación la Sección 28, una ley de 1988 que prohibe la "promoción" de la
homosexualidad en las escuelas como una "supuesta relación familiar". En
mayo de 2000, el portavoz religioso Dr. Majid Katme afirmó que "el
lesbianismo se está difundiendo como un incendio en la sociedad. Debemos
vacunar a nuestros hijos contra esa maldición". Fue apoyado en su opinión
por Sheikh Sharkhawy, un clérigo de rango superior de la prestigiosa
mezquita de Regent Park del centro de Londres, que aboga públicamente por
la ejecución de hombres gay mayores de 10 años y por la prisión perpetua
para las lesbianas. (6)
Igualmente preocupante
es el apoyo a la política fundamentalista por el llamado "Occidente
libre". La ayuda prestada por estados que pretenden oponerse a las fuerzas
fundamentalistas y defender la democracia no es un fenómeno nuevo. El Imán
Khomeiny vivió en Francia durante varios meses en 1978, antes de volver a
Irán para liderar la revolución "islámica". En Afganistán, la CIA no sólo
entrenó militarmente a los talibanes sino que también "admitió haber
reclutado 25.000 voluntarios árabes para luchar (...) contra el Ejército
Rojo". (7) Dicho sea de paso, tanto Irán como Afganistán condenan a muerte
a los homosexuales.
¿Qué nos enseñanza nos
deja esto? Primero, que la hipocresía de la mayoría de los líderes
políticos no conoce límites: su definición siempre cambiante de
"fundamentalismo" les permite volverse contra sus aliados de ayer, con los
que, si se guiaran por valores morales, quizás nunca se hubieran
involucrado. Segundo, las razones económicas y geoestratégicas siempre
prevalecen. Sólo podemos lamentar que haya tan pocos aliados, en el ámbito
internacional, dispuestos a comprometer sus intereses para defender los
derechos de las mujeres y las minorías sexuales.
Estrategias de
resistencia
A pesar del contexto
amenazador, las minorías sexuales se están organizando y haciendo más
visibles en las comunidades y países musulmanes. Por ejemplo, se están
realizando gran cantidad de estudios para interpretar los textos
religiosos. Investigadores gays o teólogos y creyentes gay o amigos de los
gay están reexaminando el Corán para romper el monopolio de la
interpretación homofóbica masculina. Para enfrentar el estereotipo de la
homosexualidad como característica extranjera, otros trabajan en la
recuperación de la literatura erótica homosexual. (8)
En El Líbano encontramos
otro ejemplo positivo: la homosexualidad es ilegal, pero un programa
televisivo semanal popular (Al Shater Yahki), se centra en la sexualidad
desde 1997 e incluye voces de gays. El hecho de que hablen usando máscaras
es una muestra del riesgo involucrado.
A pesar de todo, se
fundan nuevas asociaciones de solidaridad. Por razones de seguridad, estas
organizaciones con frecuencia están situadas fuera de las comunidades y
países musulmanes aunque, en su mayoría, están conectadas con personas o
grupos dentro de estos países. Sea por motivaciones políticas, sociales o
religiosas, todas esas organizaciones apuntan a romper el aislamiento que
enfrentan las minorías sexuales. En las comunidades y países musulmanes
las minorías sexuales apenas han comenzado a trabajar. Las amenazas de
violencia y las acusaciones de traicionar su cultura y su religión ha
evitado que muchas personas expresen públicamente una posición. Sin
embargo, cada vez son más quienes se niegan a aceptar que la violencia
contra la diversidad sexual cuenta con la "aprobación divina".
* * * *
* * *
(1) Informe de Amnistía
Internacional de 1998. (2) La pena de muerte existe en Afganistán,
Arabia Saudita, Irán, Mauritania, Sudán, Yemen y Chechenia. (3) Sohail
Akbar Warraich, 'A Walk on the Wild Side: Aspects of Homosexuality in
Pakistan', She Magazine (marzo/abril de 2000). (4) Cita de el Jamaat-e-Islami de
Pakistan, sitio web de Al-Fatiha. (5) Center for
Women's Global Leadership, Testimonies of the Global Tribunal on
Violations of Women's Human Rights (Viena, junio de 1993). (6) Raza
Griffiths, 'Hague and Young in pretend family relationship with religious
right', in: Gay Times, May 2000 (7) Farhan Bokhari and David Gardner, 'Pakistan struggles with legacy of Afghan
war', Financial Times 5 julio de
2000. (8) Entre los ejemplos se incluyen el poeta sufí Jalaluddin Rumi,
la literatura otomana "del diván", y la escritora contemporánea Ismat
Chughtai, oriunda del subcontinente indio.
Anissa Hélie es
militante feminista y de la defensa de los derechos humanos. Desde hace
más de 15 años integra la Red de Solidaridad Internacional Red Mujeres que
viven bajo Leyes Musulmanas.
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